Una nueva edición del Mar Del Plata Despierta se celebró el pasado viernes en el Centro Cultural América Libre. Hubo regresos significativos, potencia, baile y hasta invitados no deseados en una noche de gran convocatoria y auto gestión. Fotos por Diego Banegas.

|Por Marcos Gabarain|


Hizo calor todo el día, y no refrescó lo necesario como para que tengas que quedarte en tu casa. Todo lo contrario, había que salir. Así sucedió en el América Libre el viernes, donde se llevó a cabo el Despierta segunda edición. Mucha gente, ferias, tattoo, birra. Cada vez que concluía un show, afuera a charlar y fumar algo. Luego, vuelta pa’dentro. Así se disfrutó.

El esperado regreso de Renato Y El Cosmos se dio a las 21:30. Sinceramente, se extrañaba verlos en el escenario. Tienen una música muy propia. Poesía, samples, lírica emotiva y raíces del folklore se interpelan en melodías concisas.

Detrás de la formación, que estrenó a Ema Grave como bajista, un recorrido por la ciudad sirvió como parte de las visuales. “Íntimamente” dio el sí del comeback. En “Acorde Fundamental”, dejaron entrever su profundidad y potencia con esa semi chacarera por momentos recitada por el tecladista Lucio Viggiano. Repito, gran noticia que hayan vuelto a tocar.

Cerca de las 23, Método Mezcal abrió su show con volumen y vertiginosidad. “Sabes” encabezó la lista. La canción forma parte de su primer larga duración “Combustión”. “Bailando” tuvo el gran featuring de una flauta traversa que acompañó durante toda la canción, algo así como que Jethro Tull se mezclara con los Red Hot.

El desfachatado funk hizo bailar a un América Libre que ya se estaba colmando. Su potencia se hizo notar en “Persecución” gracias al galope del bajo de Nahuel Aguilar. Inmediatamente se le sumó el groove de “Sin Mirar” con sus cortes sorpresivos. Los muchachos subieron la vara de la noche y el público se los hizo saber cada vez que daban el último golpe.

Trópicos del Iris ascendió en volumen y golpes con reverberaciones múltiples. “Consultorio 2” emergió como una lenta  y coordinada debacle llena de reverb y chorus hasta que el ritmo se insertó en la canción. La banda mostró el poderío de sus guitarras y una base rítmica fina para acompañar la voz de Atti. Tienen un álbum fresquito llamado “Mundos de ilusión” para disfrutar en YouTube y Spotify que hay que escuchar.

Llegó el turno de El Poder, que con “XI” descompusieron quesos. El cuarteto, que grabó recientemente un material audiovisual pronto a ser lanzado, se subió al tren de matices del baterista Luii Lassiar.

Javier Pousada una vez me dijo que “una banda es tan buena como su baterista”. Amén. Cuando había que estallar, se estallaba; y cuando había que aclimatar el ambiente, también se lograba el objetivo. Hubo cambio de roles, distorsión y machaques. El América Libre gozaba desde hace tiempo de una gran convocatoria, y los oídos estuvieron atentos desde el primer momento al desempeño de la banda instrumental.

Esas Naves Espaciales tuvieron la responsabilidad de cerrar la noche con sus viajes. La mayoría de sus canciones tienen un desenlace bailable interesante. Se logró la festichola casi de inmediato, y se gozó de un buen setlist hasta el final, que terminó por incluir gorrudos cara larga en la puerta, en las vísperas de una denuncia por ruidos molestos y un nuevo atentado contra la cultura.

La música sobrevivió, aunque siempre sea difícil llevar a cabo estas movidas en cualquier punto de la ciudad. Entre los escombros de mitad de cuadra y los patrulleros en la esquina, el arte se hizo fuerte en el pulmón de la ciudad. Enhorabuena por la convocatoria y la curaduría. Hasta el próximo Mar Del Plata Despierta. A abrir los ojos.

 

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