Telescopios y Valdes se presentaron el sábado pasado en el Club Tri y desmitificaron la simpleza de la canción pop. El escenario fue exclusivamente cordobés y Duias Music estuvo allí para que lo sepas.

|Por Makú Rodríguez|


Voy a comenzar desde la sinceridad. Francamente nunca había indagado en el mundo Telescopios. Tampoco en el universo Valdes. Días antes de enterarme que venían, tuve que ponerme a tono y empecé a investigar un poco acerca de ellos.

Ambas agrupaciones son cordobesas y no, no hacen cuarteto. Imagino que debe ser una estigmatización bastante bizzarra y a la vez insoportable. Más allá de eso, con el inminente ascenso de Eruca Sativa, la música cordobesa demostró que no todo es cuarteto en la tierra del fernet.

El mismo sábado me senté en casa a escuchar a las dos bandas. De movida me gustaron. Me parecía una propuesta interesante y a medida que iban pasando las canciones, más ganas tenía de verlos en vivo. Telescopios tiene un poco más de trayectoria que Valdes.  Desde el año 2013 que están en el camino y ya cuentan con tres discos y dos EP. Sin ir más lejos, fueron los encargados de la apertura del Lollapalooza de este año. Su sonido está claramente influenciado por las melodías poperas, aunque no escapan de las influencias británicas de la década de los 90. La experimentación también es uno de los componentes principales de Telescopios.

Sin duda alguna, es una de las bandas cordobesas de mayor proyección en este último tiempo. En lo que respecta a Valdes, el dúo integrado por los hermanos Eduardo y Francisco, también forma parte de ese séquito de bandas con muchísima proyección a nivel nacional. Al igual que sus compatriotas de Telescopios, tuvieron el placer de tocar en el festival Lollapalooza, pero en la edición del 2018.

Los hermanos Valdes además de estar unidos por la misma sangre, están unidos por la misma música. Su propuesta va desde el purismo de la música house, hasta la canción pop. Con un sonido sofisticado y contundente, el dúo roza lo futurista y lo bailable. Su primer material data del año 2016 y hasta el momento cuentan con dos discos editados.

Ahora bien, luego de esta suerte de introducción para aquellos lectores que desconocían a ambas agrupaciones, vamos a dedicarnos de lleno a lo que sucedió el sábado en el Club Tri. Aclaro, por las dudas, que lo tomé como una experiencia antropológica. Me sumergí en el mundo del pop futurista con mi cámara y mis ganas de explorar estos nuevos sentidos. Sin más preámbulos vamos a lo que nos concierne.

El contexto del sábado comenzó siendo calmo. Llegué temprano, me acredité como correspondía e ingresé al Club. En la ante sala se escuchaba algo de música y el sonido de las paletas de pin pon chocando contra una pelotita. Esperé encontrarme con mucha más gente, pero todavía era demasiado temprano. Como de costumbre, siempre arribó a los recitales con mi puntualidad característica

Telescopios en escena.

El Club Tri estaba bastante vacío, había algunas personas sentadas en las mesas y otras dando vueltas por el lugar. Era de esperarse, vuelvo a repetir que todavía era muy temprano. De fondo sonaba Bandalos Chinos y como era obvio que todavía faltaba mucho, opté por pedirme un vaso de cerveza para descontracturar.

La playlist del Club luego derivó en 1915. La música ambientaba a la perfección y el clima ya se estaba formando. De pronto, sin mucha vuelta que darle, se abrió la puerta de la sala principal y entró la tropa cordobesa. Ingresaron al recinto con mucha naturalidad y los Valdes subieron al escenario para comenzar a armar su set.

Había pasado un rato de su abordaje al Tri. La música se cortó y las luces se apagaron. Era hora de que comenzara la presentación de los hermanos cordobeses.

Me pareció que el volumen estaba bastante bajo. Al menos el inicio del show lo sentí un poco falto de energía. Se entiende. Ambas bandas venían de explotar un Niceto hacía dos días. Lógicamente el cansancio siempre juega un papel engañoso en estos casos. Aun así, al segundo tema las cosas se acomodaron y la energía y la vibración ya era otra.

No sólo se soltaron ellos, sino que también la gente que se fue acercando lentamente al escenario para ver el show desde más cerca. De pronto, debajo del escenario se armó una pista de baile. Creo que ahí di por comenzada la conexión entre los Valdes y la gente presente en el Club Tri.

El set de Valdes era bastante amplio. No me refiero puntualmente a la cantidad de canciones, sino a la instrumentación. Una guitarra con muchísimos efectos y una performance ecléctica por parte del cantante Pancho Valdes. Demostró ser un frontman con muchísima actitud. Me consta que hipnotizó a más de una persona con su baile frenético.

Creo que ese aspecto es el que más destaco del dúo cordobes. Más allá de su música, su actitud arriba del escenario. A decir verdad, muy contagiosos con el público y además, muy agradecidos y carismáticos. La presentación habrá durado un poco más de una hora y creo que fue lo necesario para dejar a los presentes satisfechos.

El Club Tri no se llenó mucho más. La verdad es que esperaba más concurrencia, aun así no fue ningún impedimento para que la gente disfrutara de ambas presentaciones. Finalizó Valdes y era momento de que Telescopios comenzara a armar su artillería. Aproveché el hueco entre banda y banda para salir un rato a tomar aire y chequear algunas de las capturas que hice con mi cámara.

Telescopios subió al escenario pasadas las 23. Visualmente la propuesta ya era distinta desde la parafernalia del escenario. Sintetizadores, una batería y, lógicamente, más gente arriba del escenario. Al igual que con Valdes, la gente se prendió desde el primer momento y debajo del escenario siguió siendo una pista de baile.

Me gustó la presentación de Telescopios. Además, el juego de luces convirtió su performance en una suerte de juego visual muy interesante para fotografiar. Me metí entre la gente para realizar algunas capturas entre siluetas y luces. Músicalmente me sorprendió la versatilidad y los climas cambiantes que lograron. Realmente no me esperaba eso. Si bien el sonido puro de Telescopios es el pop, por momentos las guitarras se distorsionaban y el asunto se ponía un poco más denso y turbio.

No hubo diferencia entre la respuesta de la gente con ambas bandas. Si bien se podía apreciar que hubo más gente cantando las canciones de Telescopios que las de Valdes, ambas bandas lograron enganchar a la gente y pudieron comunicarse con ellos a través de melodías y buena energía. De hecho, Telescopios contó con Pancho Valdes como invitado para cantar algunas canciones

Junto a Pancho Valdes

El show de Telescopios también fue preciso y por las inclemencias horarias, su set no fue tan largo como esperaba. Cabe destacar que también se los veía un tanto cansados, pero eso no fue impedimento para que pudieran brindar un show prolijo y entretenido.

Ambas bandas dejaron en claro que en Córdoba hay escena y la música es diversa. Ellos mismos han reconocido que en su ciudad se vive muy a fuego la movida de la canción pop. Por mi parte fue una buena experiencia que, como dije al principio, la encaré desde un lado antropológico para meterme en un mundo un tanto desconocido para mí.

 

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