Chila y Kuripana Casapalma festejaron grandes cosas el sábado en el Centro Cultural América Libre, con su sinfín de arrebatos bailables y una camaradería ejemplar. He aquí un recuento de esos momentos. Fotos por Pogo.

|Por Marcos Gabarain|


«El que escucha música siente que su soledad, de repente, se puebla»

Robert Browning

Encamisados, y con LP nuevo bajo el brazo, se subieron los Chila al escalonado escenario del América Libre con el soplar de sus caños. Los primeros esqueletos funcionaron a partir del segundo tema del set, un funk sudaca bien condimentado. De repente, un breakdown elevó el trance orquestado por una batería hipnótica que desembocó en un estribillo consagratorio que se valió unos eufóricos aplausos.

Juan Xifra, voz y guitarra de Chila.

La música de Chila sí o sí te intenta llevar a la despreocupación y el meneo, cuestiones siempre necesarias. Es por eso que, en una misma cadencia armónica, podes ir del funk al reggae, y del reggae al candombe, a la cumbia, etc. Ambos Nacho y Pablo Rabinovich fueron invitados en dos ocasiones diferentes al escenario y, con mucho humor y compañerismo, cantaron una obra juntos.

Cabe resaltar que Pablo co produjo Desayhumo, disco que ya puede disfrutarse en YouTube y que lo tiene como invitado en las canciones “Ser Humano” y “Si Por Ganar”.

Fue una fecha especial para ambos, y la gran convocatoria probó por qué: al lanzamiento del larga duración de Chila se suma la confirmación de Pablo Rabinovich como miembro de nada más ni nada menos que Les Luthiers, labor que lo llevará a Europa en el tiempo cercano en una experiencia seguramente inolvidable: «Estoy muy contento y con mucho laburo», confesó el músico.

Kuripana Casapalma tiene un oficio en el vivo que se palpa instantáneamente. Hace casi un mes que no se presentaban en vivo, cuestión no menor. “Y El Tiempo” abrió el mes de septiembre para los Kuripana y su audiencia, con esos cortes tan marcados por el baterista Louis Chaves.

Nacho «El Colo» Rabinovich.

Lupe Rabinovich ofició de corista en esta presentación, y sus hermanos supieron celebrar su participación con un dato importante: Guadalupe grabó las voces de “Viaje En Espiral”. Muchas de las canciones de Kuripana tienen un atractivo atípico: ya sea desde los complicados guiños rítmicos hasta melodías “coreables” con aires jazzeros y tangueros. Me atrevo a decir que hay un condimento circense  y teatral que seduce.

El bagaje musical está a la vista y apetece el oído. Esas armonias de “Se Fue” serán siempre un punto fuerte dentro del cancionero de la agrupación, que en este momento ostenta una formación inmejorable. “Caminando”, una de las canciones más reproducidas en su cuenta de Spotify, contó con Juan Xifra (vocalista de Chila) como invitado. Inmediatamente “Caminando” se convirtió en “Lesa” y el groove se apoderó de todo.

Louis Chaves, baterista de Kuripana Casapalma.

El embrujo kuripanero contesta y protesta en todo momento. «Tierra Firme» es quizás la postura más fuerte de la banda, y una canción que siempre se hace sentir.

La noche, la época, el clima, las buenas nuevas, las malas, esta ciudad que se hunde y reflota como esas piedras que custodian las playas. No sé, siempre hay condicionantes. Lo importante es alzar la cabeza y celebrar. Los artistas tenían sus motivos, la gente los acompañó en esa euforia y, ergo, se llevó a cabo una nueva manifestación cultural que preserva lo mínimo e indispensable: la voluntad de pasarla bien.

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