Félix y Los Sin Fritz presentó su flamante disco Pullover en Teatriz, en lo que fue una especial noche de miércoles caluroso. La banda repasó su carrera y la nueva placa ante una audiencia que agotó tickets. Fotos por Ariel Marín.

|Por Marcos Gabarain|


Paraguas, sombrillas, hasta una de esas típicas heladeritas. Ellos vestidos de playa. Estaba para vestirse así. La humedad de una ciudad que empieza (tarde) a darnos calor obligó a la poca ropa. Luego de que Pedro Luque y La Canasta musicalizara la previa y Pablo Vasco se mofara de la parafernalia monótona marplatense, Félix Fritz y sus amigos de toda la vida se enfilaron para el escenario.

Emoticon”, canción nueva que habla sobre un diálogo pendiente con “buena fe”, abrió el show. El set ostentó canciones de toda la discografía, con su intensidad y ese humor entre tema y tema que siempre los muestra como compinches en música.

Quizás esas mesas ahí que custodiaban la fiesta de “Las Hormigas” y “Torbellino” (junto a Florencia Di Biase) nunca debieron ser puestas. Con el correr de las canciones las ansias de bailar fueron incontrolables.

Hubo mucha gente amiga invitada (Viva El Progreso en “Paz y Locura”, Matias Rivara y Juan Mondón en “Siempre Queres Mas”, por ejemplo) que siguió la premisa playera y el Dress Code. En esta última, el aguerrido danzar entre las guitarras de Viggiano y Fritz fue uno de esos momentos intensos a todo volumen.

Punto Ge”, historia de amor y desamor con esa ironía que caracteriza la pluma de Félix, fue introducida con la anécdota que la hizo nacer. Sin lugar a dudas, es uno de los Greatest Hits de la banda.

Toda una declaración fue y es “Lxs Pibitxs”, con un rati relojeando y mal ojeando. Todo mal con ese “siglo 21 que avanza bastante tirado a la derecha”. El rol de las guitarras, la incipiente percusión y un saxo diabolico embellecieron una canción que atenta contra la no belleza. Momento clave.

¿Y del mashup de flamenco salsero junto a Alejandro Benítez en “Déjame En Paz”? ¿Que decir? El sazón emocional, Las Palmas, el intercambio con la audiencia. Todo muy especial.

La recta final fue inmejorable: Ups, La Señal, Tiendo, Lamentablemente, Asesinos. Después de 18 canciones, la canción más polenta de Pullover, “Alca”, llegó para pudrir todo queso. Se despidieron con una obviedad: Hay ganas de mandar todo al carajo. Pero en la vorágine ska-punk encontramos una pizca de alegría y algo tan pegadizo como la mezquina humedad de marpla.

La gente terminó indefectiblemente levantándose a sacudir el cuerpo, acción inducida por ambos la música y el propio Felix, que catalogó como “Playmobils” a quienes se acercaron a mitad de semana a disfrutarlos.

Los marplatenses dieron un show más que solido. Mucha gente amiga, mucha cara desdoblada y angustia alejada. El rediseño que le otorgaron al escenario de Teatriz fue un acierto, con dos reposeras, una sombrilla y artículos playeros a un costado. Las intervenciones de actores externos para denotar cierto mensaje pro o anti marplatense, también. Repito, lo que estuvo de más fueron las mesas.

La música en vivo de Félix y los Sin Fritz es una euforia en ascenso, no debería frenarse eso. Parabens y buen 2020. Este ya se va.

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