Con su guitarra acústica y una voz profunda, la artista marplatense se adueñó de la sesión y tocó dos canciones llenas de intimidad y emoción. Sus sensaciones y el porvenir de su carrera en la siguiente entrevista.


Cint llegó liviana a la grabación del día: sólo colgaba de su hombro un estuche con la acústica que iba a acompañar su voz al grabar. Los matices electrónicos de sus canciones no iban a estar presentes en esta oportunidad. Se abrió, por lo tanto, una alternativa experimental, y a la vez sencilla, de sus canciones.

—¿A qué se debe el formato acústico? ¿Te sentís más cómoda?

—Surgió tocar acústico a partir de ver otros videos de las sesiones. Pensé en la onda de tocar ahí en la ventana, mirando la costa en La Perla. Me pareció que mandar las pistas, tocar la guitarra eléctrica y cantar arriba no era lo que yo percibía como la esencia de la sesión. Creí más interesante darle esta mirada más íntima: yo mostrándoles las canciones desde la génesis, lo que yo hago con la guitarra, y no tanto la producción de estudio que podía quedar un poco forzada.

Para la ocasión, la cantautora eligió dos temas de su repertorio solista: «250718», su más reciente estreno, y «Paráfrasis». Son dos composiciones especiales para Cint. Eso se puede oír en el compromiso de su voz con las líneas cantadas, y en su forma tan sincera de interpretar y expresar las emociones.

—¿Por qué elegiste esas dos canciones?

—»Paráfrasis» fue el primer single que saqué en español, después de un tiempo de experimentación electrónica que quizás no se centraba tanto en lo que estaba diciendo. Fue el punto de inflexión entre no saber bien qué quería hacer y encontrar el rumbo de mi proyecto solista. Es una canción que siempre me gusta tocar en formato acústico y que me representa bastante. «250718», por su parte, es el último single y me pareció que estaba bueno vincularlo a una versión más cruda e íntima. Tienen cierta relación entre sí.

—Te quebraste en «250718» ¿Qué te emocionó tanto? 

—En la sesión fue la primera vez que la toqué en vivo. Traté de ponerle un poco la emoción que tuvo en su origen, que fue en una habitación de hotel, una noche medio desvelada, en Estambul, Turquía. Y en la parte final, cuando rompo la voz y trato de tirar unos agudos, me agarraron ganitas de llorar que reprimí para no cagar la toma (risas).

—¿Tenés alguna conexión especial con estas nuevas canciones?

—Sí, tengo conexiones especiales con las canciones que salieron desde «Paráfrasis» en adelante. Son canciones en las que me permito cosas que antes no me permitía. No me permitía ser tan emotiva o trabajar sentimientos propios o ajenos de una manera tan sincera. Cuando saqué «Paráfrasis» bajé una barrera y empecé a ser más Cint que nunca, más lo que yo quería decir que nunca.

—¿Qué sigue en tu carrera solista?

—Este jueves voy a hacer mi primera presentación como Cint en Mar del Plata, en formato semi crudo. Voy a cantar y tocar con guitarra eléctrica, en algunos temas va a participar el baterista Bruno Bertoldi, con quien vengo tocando hace diez años de manera intermitente, con tres proyectos distintos. La idea es presentar un poco esta etapa y también algunos temas que nunca publiqué. Es darme un espacio para mostrar lo que estoy haciendo y también para experimentar cuál es la recepción de la gente. Es muy distinto sacar singles y trabajar en estudio a sentarte en un barcito y mostrar tus canciones.

Por otra parte, el domingo viajo a Europa y me quedo un par de meses allá. Me voy a encontrar con Daniel Susperreguy, con quien estoy produciendo hace dos años. Vamos a trabajar un poco algunos temas que están dando vueltas en Polonia, con intención de sacar un single más durante el verano europeo. Está la idea de hacer alguna fechita ahí, ya que estoy trabajando con el sello discográfico Oh Records. El panorama es muy lindo. Cuando regrese a Mar del Plata, que será por septiembre, quiero presentarme un poco más en vivo. También sigue presente el proyecto del EP, veremos de cerrar esa idea conceptual.

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