Para que el 2020 sea un buen año, hay que recibirlo bien arriba. Esta vez contamos con la visita del Sr Flavio junto a sus hijos Jay y Astor en una nueva sesión de Música en La Perla. Igual, eso no fue todo, ¡ojo! Tuvimos una larga e interesante charla con Flavio Cianciarulo sobre su regreso a las tierras marplanautas.

|Por Makú Rodríguez|


Medio que tuve que correr a través de Avenida Independencia porque pensé que llegaba tarde. Ya pasaron varias semanas de esta sesión de Música en La Perla, pero todavía recuerdo el cansancio de mi caminata acelerada. No me gusta llegar tarde a los lugares así que apuré la marcha para cumplir con mi labor. En realidad, exageré un poco, quizás hayan sido el nerviosismo o la misma ansiedad los factores que generaron mi agitación.

Llegué a la base de Duias Music con mi cuaderno lleno de preguntas y las manos manchadas de tinta, producto de la desprolijidad y mi letra minúscula inentendible. Me elevé dentro de ese cubo hermético plateado llamado ascensor y llegué a destino. Allí estaban mis compañeros de staff preparando todo para la sesión de Sr Flavio.

Respiré. En el trayecto me castigué a mí mismo y, preso de mi auto boicot. me dije «no llego a verlos» Afortunadamente mi presagio negativo y pesimista no se cumplió. Allí estaban, ya listos para ejecutar sus canciones. Saludé con un cálido abrazo a todos los presentes y entre un mate que circulaba de manera poco fluida, Sr Flavio y compañía comenzaron a tocar.

Mucha precisión. Las canciones salieron redondas y diría que sin un pifie. Si mal no recuerdo, creo que fueron sólo dos tomas. «La sesión más profesional de todas» dijo uno de mis compañeros. Todo salió perfecto. Fueron unos pocos minutos de grabación ante tanta exactitud. Ya no quedaba más por tocar, los chicos estaban conformes con lo que habían ejecutado. Comenzaron a desarmar mientras yo buscaba el momento para acercarme a Flavio e invitarlo a charlar un rato. No quería interrumpir la vorágine de la post tocata. Marcos se me acerca y me dice al oído «apurate que se te va, eh» Motivo suficiente para ponerme las pilas y empezar a agitar esa entrevista.

Los chicos se querían ir a surfear. No podía perder más tiempo. «Flavio ¿tenes unos minutitos para charlar?» listo, se lo dije. Sonríe y me dice que sí con una pequeña carcajada rompedora de icebergs. Lo invito al balcón para empezar con la entrevista. Cerramos la ventana, utilicé mis muslos como mesa ocasional y comenzamos a charlar.

-Como fue la preparación de los temas?-

-El ensayo está íntimamente ligado a casa porque tenemos la sala ahí. Me pone feliz decir que el ensayo es parte de la rutina hogareña, no hace falta que nos transportemos a una sala. Que esté ahí cerca de lo rutinario hace al ensayo una rutina más linda, nada sacrificado. Es parte de nuestra semana-

-Cómo y cuándo fue que vinieron para estos lados?-

-Yo soy de Mar del Plata, criado aquí, hice la primaria en el Gutemberg. Después en esos momentos mis papás se separaron y mi madre decide llevarme a Buenos Aires con ella. Siempre quedé muy ligado a la ciudad porque mi viejo se quedó acá, no solamente estaba ligado emocionalmente. Buenos Aires es una ciudad que amé siempre. Fui muy feliz de pasar los 80’s ahí, pero siempre me sentí marplatense, por eso venía siempre a visitar a mi papá. Tenía una relación muy estrecha con él. Un lazo inquebrantable. En cierto modo sentía que de niño fui extraditado de Mar del Plata y siempre volvía, hasta que de grande con la familia, en los últimos diez años estábamos prácticamente con mis hijos surfando competitivamente, sobre todo mi hija. Instalaba a la familia desde noviembre a marzo acá, pero siempre volvíamos a Buenos Aires, hasta que en los últimos siete años ya decidimos no hacerlo más. Volví a estar estable en la ciudad.

-Más allá de estar acostumbrados a Mar del Plata ¿Cómo sintieron ese cambio de vida?-

-Básicamente como estábamos muchos meses ya era parte de un hábito procesado. Bien, siempre bien, para mejor

-Donde se sienten más comodos?-

-Vivir en Buenos Aires tuvo lo suyo. Siempre me sentí de Mar del Plata por una cuestión emocional. Yo sabía que en algún momento tenía que volver, pasa que tanta raíz en Buenos Aires y la banda allá… no era tan fácil viajar antes. Después con el tiempo se fue facilitando. Los espacios son más amplios, me pase años y años girando, era imposible. Siempre hemos sentido que el acierto, en el sentido más simple y más amplio, fue estar aquí, cerca del mar, para nosotros es todo, desde mirarlo, hasta surfearlo.

-Se te complicaba la vida familiar cuando girabas con Los Fabulosos Cadillacs?-

-Sí y no. Pasa que los tiempos se repartían de una manera bastante generosa me parece. La mayoría de las personas hemos tenido que trabajar tiempo completo en algún lugar ¿cuánto tiempo estás fuera de tu casa? Después volvés, pero lamentablemente a veces los tiempos de trabajo son más largos de lo que tienen que ser. A mí me pasaba que a veces tenía que estar tiempo completo con mi familia o tiempo completo girando. Igual nosotros siempre tratamos de que las giras no fueran tan extensas de meses y meses, siempre hacíamos giras de no más de un mes. Las bandas de rock de afuera no lo entienden. Ellos cuando están en un buen momento son más estoicos, sienten que hay que girar y girar. Recuerdo de hablar con algunas bandas americanas cuando estábamos en nuestro mejor momento que nos decían “están entrando en el público latino, americano, no tienen que dejar de girar” Un stage que trabajaba con nosotros y con White Zombie me contaba que vivía todo el tiempo de gira, lo veía como una obligación. Entonces nos decían que teníamos que girar cuatro o cinco meses. Sí ok, pero gracias, con cuarenta días de gira estamos bien-

-¿En una gira nace la canción Vos Sabes?-

-No precisamente, al contrario, nace en la cotidianidad de mi casa, Matador sí nace en una gira-

-Tenés razón, lo que surge en una gira es el nombre de tu hijo Astor ¿verdad?-

-Eso sí! Estábamos grabando de gira el disco Fabulosos Calavera. Creo que habíamos grabado un tema mío, Piazzolla, tuve una epifanía y llamé a mi esposa Jenny. La llamé a una hora ridícula, pobre jaja. Era la época de los contestadores automáticos y le dije, obviamente a convenir con ella “creo que tengo el nombre” y le encantó-

-¿Sentis que te reconocen mucho por tu carácter familiero?-

-Es lo que más me gusta que me reconozcan. La chapa que más me gusta ostentar, no presumir sobre otros, pero es como una de las medallas que me gusta blandir. Este soy yo y mi prioridad, no por responsabilidad ni por esa fucking pauta social, sino por una cuestión de amor y cariño y placer. No soy de los chabones que se escapan y dicen “uh me escape con los muchacho, me escapé de la bruja y de los pibes” Vengo de una familia muy desmantelada. Me aferré a eso y funcionó. A mi esposa creo que lo mismo, estamos orgullosos de ser un bloque. Si fuera una imposición no creo que funcionaría.

-¿Crees que mudarte acá afectó en tu manera de componer y grabar canciones?-

-Sin dudas. Siempre digo que más que haber venido, volví. Haber vuelto a mi ciudad con mi familia afecta en un sentido muy amplio, sin ir más lejos, estamos hablando mirando el mar. Es una bendición. Ya es un alto premio. En cuanto a la inspiración, en los últimos años he escrito bastante, ya escribí seis libros. La influencia de la ciudad es una fuerte interacción en mi música. Desde Sardinista! Que fue mi opera rock, anterior a la de los Cadillacs. Es un drama instalado en Mar del Plata en una familia italiana marplatense pescadora. En mis libros hay muchas cosas de Mar del Plata. Soy fan del terror, escribo eso. Siempre esta instalada en la ciudad o cerca, algún vampiro de Camet o un lobizón de La Perla. Siempre busco la vuelta para que la historia suceda en esta ciudad, me gusta relacionarlo con eso-

-¿Sos versátil para escribir?-

-Cuando leo me gusta todo, la filosofía también. Me siento cómodo escribiendo. Tengo un diario de gira, es como un anecdotario. No es lo que me identifica, me gusta más escribir ficción, muy trasher, muy punk y muy marplanauta. Sobre todo la influencia directa del cine clase B de los 80 y 70. Todo plasmado en mi simple literatura, muy llana porque carezco de los elementos técnicos que poseen los grandes escritores, trato de que mis escritos vayan por ahí

-¿Alguna vez estudiaste algo?-

-Sí, intenté. Terminé el secundario en un colegio bastante exigente, el Instituto Libre de segunda enseñanza, un colegio que depende de la universidad y tenía seis años en esa época. Cuando era joven la gente ingresaba con exámenes a la universidad, muy complicado. En mi colegio hacíamos seis años pero entrabas directo a la facultad. Arranqué a estudiar arquitectura, pero no la terminé, la dejé a los meses. Después estudié publicidad un tiempo, me sentía cómodo y fue la primera vez que era responsable porque siempre fui muy vago con el estudio

-¿Todo esto en paralelo a los Cadillacs?-

-No, cuando empece con LFC empecé a laburar, recién había dejado la facultad. Un año y pico de publicidad bien, enganchado pero por alguna razón dejé y empecé con los Cadillacs. Había que laburar o estudiar. Con LFC ya estaba laburando. El típico esquema social o laburas o estudias. Era cadete mientras grabamos el primer disco. No soy un tipo muy responsable con el estudio. Nunca había estudiado música tampoco. De grande, cuando Astor era muy bebé me pegó el jazz y me dieron ganas de tocarlo, cuando me di cuenta que no tenía ningún elemento técnico, me puse a estudiar con Javier Malosetti. Cuatro años estudié. Ahí ya era grande y fue la primera vez que fui responsable hasta con la música, antes intentaba y dejaba. Nunca pude manejar mucho esa responsabilidad de ponerme frente a un libro o partitura. En esa época sí y salí tocando jazz

-Ni más ni menos supongo que tu hijo Jaco se llamara jaco por…

-Ni hablar! Estaba encandilado por la música de Jaco Pastorius y Astor Piazzolla. Siempre me pegó el punk, pero empecé a incorporar el jazz a mi vida y quería tocarlo. Uno de mis más grandes orgullos de esa época fue tocar con Javier. Estaba terminando de estudiar con él y me invitó a presentar un disco en La Trastienda. Como siempre se va a la batería o a la guitarra, yo era el bajista. Nada menos que el bajista de Malosetti, que camiseta jodida jaja. Tuve el honor de presentar en la trastienda un disco suyo, toqué cuatro o cinco temas.

-Además del veganismo ¿que otros habitos llevas en tu cotidianidad?¿como es un dia en tu vida?-

-Trato de llevar una vida lo mas sana que pueda, no por rigor de imposición, sino por experimento. La vida sana te devuelve cosas muy gratas y el cuerpo te lo agradece y retribuye. Me gusta comer mucho, no lo puedo dominar, pero me gusta mucho la vida sana no por “eh loco que careta” sino al contrario. Qué profundo cuando la gente ve que pasa por una cuestión espiritual. Me gustó mucho en algún momento, ya que tenes puesta una remera de Bad Religion, conocer gente del hardcore que empezaba a traer el Straight Edge. Venía de los 80 donde todo era descontrol por descontrol y reventarse, la vorágine de tomar y ni hablar de drograrse. Encima si no eras eso eras un careta. A veces no es así y encontrar esta situación de rebelión ante eso, de ver gente que dice “somos los más punks, los mas antisistema, pero tomamos jugo de naranja loco, porque eso nos fortalece y nos mantiene despiertos”  En los setenta era al revés, para revelarse encontraron las drogas. Después aparecieron los straight edge que cambiaron el paradigma diciendo “revelarse con las drogas? No serás una víctima del sistema que te enferma con eso?” No discrimino al que se droga, al contrario, digo “que garron loco” Conocer la filosofía de estos músicos del hardcore me voló la cabeza. No soy straight edge, pero aprendí mucho de eso. De ahí al veganismo y a un montón de cosas que están buenas sin imposiciones y siempre viviendo y dejando vivir sin discriminar.

-Ya que hablabas de tu época en Buenos Aires en los 80 y 90 ¿encontras similitudes o diferencias entre lo que era antes y ahora? Sea el hardcore, el skate, el surf…-

-Yo ya tengo 55 años y las viví todas esas. Es interesante ver y sentir como va cambiando, sin establecer comparaciones. Sin dudas antes había mejores cosas y hoy también. Aferrarse a todo tipo de pasado no está bueno. Justo teníamos la foto de Spinetta mientras tocábamos y es como decía Él “mañana es mejor” Es fácil aferrarse al pasado. Si lo ves así terminas preso de algo que ya no existe. El pasado está en nuestra imaginación. Yo encuentro cosas muy interesantes hoy en día. Y hay que acomodarse a la modernidad, el skate no se mueve-

-Tenemos a Milton Martinez que lo eligieron como el skater del año…

-Mirá justo le escribí una pequeña anécdota a Tatú, su papá. Estábamos con mi hija en el mundial de surf en California, junto a mi esposa y mi hijo Jay. En un momento dijimos “vamos a visitar algún skateshop” y fuimos a uno en un shopping. Me puse a ver las remeras trasher y vi una con los colores de Argentina. Se me puso la piel de gallina. Estaba ahí por Milton. En el medio de las entrañas de California, donde eran todos gringos. Fue una emoción muy grande. No la compré porque era carísima jaja. Pero verla ahí fue todo-

-Y encima es de Mar del Plata…

Esta ciudad es skateboarding. Tengo el inmenso privilegio de haber conocido al papá de Milton en los 80 y a los skaters que se juntaban, porteños y marplatenses, en el poolcito de Alem. Me sentaba a verlos y era una fiesta para el ojo. Pibes que descubrían una prueba mirando una foto. Compraban la skateboarder magazine y decían “mira esta chabón con el skate así” era pura intuición. Hoy buscas una prueba en Youtube y te sale un tutorial. Ojo, eso está buenísimo también…-

-¿Seguis andando en skate?-

-Ando poco. Me gusta mucho. Le agarré temor a lastimarme. Lo poco que anduve empecé a bajar jajaja. A mí me gustaba la transición, más que nada en bowl. Iba mucho al de Flores, pero lamentablemente lo demolieron. Iba al Chaca Park en San Martin, que sería el hermano mayor del bowl de Miramar. Yo rolleaba y era feliz. En la calle sentir las cuatro ruedas, pasear y moverme es inevitable.-

-Sotana, Los Fabulosos Cadillacs, Misterio, De La Tierra, Flavio Mandinga Project, Sr Flavio: ¿Sentis que la versatilidad es una de tus mejores cualidades?-

-A veces me pregunto si es una buena cualidad o una debilidad jaja. Soy como un niño que quiere jugar a varias cosas al mismo tiempo. Me encanta ser inmaduro en el arte, madurar no está tan bueno. No sé, escucho mucha música y me gusta plasmarla. Por ejemplo, soy un gran amigo de mi ex compañero y hermano de De La Tierra, Pocho Gimenez de A.N.I.M.A.L, él escucha música muy variada, folklore, música electrónica, tango, rock, pero él a la hora de hacer música es metalero. Se filtraran un montón de influencias, pero es un músico de género y eso está perfecto. Yo escucho mucha música diversa y diametral. Soy fan de Malosetti, pero también soy fan de Dos Minutos y ojo, no los subestimo eh. En los 80s fui un gran defensor de Los Auténticos Decadentes. Me parece una bandaza. Antes los mataban, les decían las bandas fiesteras. ¿El humor no es serio? ¿No es serio lo que hacía Olmedo? Antes había como una especie de mirada muy chata y cerrada y equivoca de que estaba el “rock en serio” y el “rock fiestero” Con los Cadillacs la sufríamos esa. Bah, “sufríamos” no nos importaba ese estigma. Hacer música bailable es hermoso. Los Decadentes tenían todo. 20 años después se dieron cuenta de que eran una gran banda. Puede gustarte o no gustarte, pero había mucha descalificación que me parecía inoportuna. Volviendo a la versatilidad, te cité el ejemplo de Gimenez, un músico de género. A mí no me pasa, soy muy fan de muchos estilos de música. Escucho de todo, me encanta. A la hora de producir mi música también me gusta eso: incorporarlo a mi obra. Amo hacer grindcore con Sotana, me gusta Napalm Death y también me gusta tocar con Sr Flavio

-Sin ir más lejos grabaste Peso Argento, un disco vinculado con la música nacional-

-Vinculado a lo folklorico mezclado con rock. Me gusta hacer un collage. Me he sentido muy identificado con Mike Patton de Faith No More, tiene Fántomas, tiene Mondo Cane que es pop de los años 50 italiano. El chabón canta en italiano temas de Mina, que era una cantante pop de los sesenta. Él convive con toda esa versatilidad. No digo que mi música sea similar, en todo eso me gusta convivir con esas facetas. Todo lo que los Cianciarulo hemos hecho son músicas que nos gustan. Me gusta el psychobilly, me gusta escuchar a los Cramps, me gusta Dos Minutos, me gusta en serio. También me gusta el folklore y en mi random quiero que salte de Malosetti a Napalm Death. Tuve un programa de radio acá y me gustaba hacer eso. Pasar por todos los matices. En mi mundo todo eso existe. No me creo excéntrico-

-¿Influye la música que escuchan tus hijos?-

-Yo nunca practiqué con ellos la imposición de padre. Antes era “pibe escucha tango, sacá eso, el rock es una mierda”, en mi época decían eso. Yo jamás lo dije. El rock tanto no avanzó en alguna medida y se quedó en algún punto. No voy a decir que se quedó estancado, pero esas raíces que se echaron en los noventas y todo este legado, fue tan fuerte que ellos solos lo abrazaron sin que yo se los imponga. No pasó eso que me hubiese gustado que me sorprendieran diciendo “modernízate papa, ahora es esta” Me hubiera encantado. Ellos escuchan Bad Brains porque lo eligieron ellos. No se estancó, ellos solos fueron, no los obligué a escuchar The Clash. Raramente ellos me han dicho “che escucha esto” terminamos compartiendo el gusto por Bad Religion, Bad Brains, etc..

 

-¿En qué otros ámbitos sentís que conectas con tus hijos además de la música?-

-Surfeando, estar flotando en el agua. Andando en skate. Cuando fuimos a California estuvimos en el Vans skatepark. Yo era el único viejo andando entre todos los pibes jaja. Por suerte no se te ríen. Estábamos ahí compartiendo skateboarding, es insuperable. Tocar, andar en skate, surfear ¿qué más puedo pedir? Tengo 55 años y estoy haciendo esto con ellos, o muchas veces mirándolos. Cuando lo veo patinar a Jay estoy andando, pero con el deseo. Eso me supera y me da mucho más que escaparme con mis amigos a jugar al fútbol. Todo bien con el que lo hace, está perfecto, pero prefiero quedarme con mi familia andando en skate. No me tengo que escapar de nada-

-¿Cómo fue llegar a Mar del Plata e insertarse en la movida?-

-Como fue volver, en realidad. Muy lindo. Más allá de insertarnos en la movida y tocar donde nosotros queramos, uno va buscando sus lugares. Muchas veces lo planteas o no, solo te vas acomodando. Te vas insertando o no, al contrario a veces, te vas alejando. Para mí fue muy grato ir re descubriendo, aunque siempre fui muy fan de Mal de Parkinson, ya sabía que Mardel generaba muy buenas bandas. Siempre traté de estar en sintonía con Mar del Plata. En 2008 me contactaron por la Rock and Pop Beach para hacer radio. Además me contactaron de la Asociación de Músicos Marplatenses para que sea el padrino. Al regresar a Mar del Plata y ver donde podíamos tocar, me encontré con bandas de otros palos que no me identificaba tanto, pero estaban buenas si bien no era lo mío. Hasta que solos caímos en el circuito del punk rock de la ciudad. Punk rock y todas sus aristas, fue muy grato y placentero encontrar bandas que realmente me gustan. Encuentro una escena muy rica e interesante de propuestas. Digo punk porque es lo que más me atrae, en términos de rock and roll. El rock and roll yo lo entiendo desde el punk. Soy fan de The Who, es mi única excepción. Escucho de todo, pero el rock de tipos como Clapton por ejemplo, no me gusta mucho. Considero que el punk es una forma de rock and roll severa y despojada-

-Además todos los postulados, como el DIY-

-Está bien, pero dejemos de lado la parte filosófica, yo lo digo musicalmente. Fue muy grato para mí, y lo sigue siendo, compartir escenario con Gran Valor, con Combustion. Bandas que realmente me gustan y disfruto del show cuando están tocando. Por ejemplo The Homeros está buenísimo. Me gusta que haya movida y me parece que tiene muy buenas cosas. Me pone feliz formar parte e ir a la Vinoteca.  Me encanta también la escena pesada, me gusta mucho Vinator. Soy fanático. También me gusta mucho Infesto, una banda buenísima de death metal marplatense. Son grupos que realmente me gustan y no estoy esperando a que terminen cuando los veo. Estoy sentado o parado disfrutando de los conciertos. La ciudad tiene una escena muy interesante-

-¿Sentis que desde tu lugar le aportaste mucho a la ciudad?-

Sería un poco presumido pensar eso. Creo que eso no lo debe decir uno mismo, lo deben decir los demás. Justo un amigo ganó el Lobo de Mar y me dijo “che no te invitaron, vos que le diste mucho a la ciudad” y le dije que con tal de que me lo dijera él ya me sentía bien, que se den cuenta los de la Municipalidad o no ya es una formalidad. No puedo pensar cuánto le di a la ciudad. Lo que la ciudad me da, trato de ni siquiera devolvérselo, sino plasmarlo en arte. Me gusta que las letras sepan al acantilado, me gusta que mis historias de terror sean vampiros de Camet o que caminen por constitución y la costa. Eso ya me pone contento, que lo vea quien lo tenga que ver. Está bueno generarlo y eso me hace bien-

 

Comentarios de Facebook