El músico marplatense Nicolas Pasetti lanzó su nuevo disco «Rausan», un trabajo hecho enteramente en la ciudad y con artistas locales. Entrá y conoce más a fondo su álbum, contado por el protagonista principal.

|Por Marcos Gabarain|


Pasetti, quien compuso las obras y grabó el contrabajo, está acompañado por Julián Maliandi y Emi Mendez (Zoot, Altocamet) en guitarras y a Luciano Monte como baterista. «Rasuan» fue grabado el 18 y 19 de diciembre de 2018 en Estudios Hometown y luego mezclado por Emiliano Mendez en Estudios Riquelme. La masterización la hizo Ariel Schlichter en Estudio Maqueta.

Editado por el sello Discos ICM, Rausan «fue grabado luego de haber tocado la música durante varios meses, probando material y distintas maneras de tocarlo, tratando de buscar una situación y enfoque para cada tema», declara el marplatense.

El segundo disco solista de Pasetti incluye por primera vez al guitarrista Emi Mendez, y según sus propias palabras, «abrió todo un nuevo mundo de orquestación y posibilidades tímbricas que fuimos explorando a partir de cada ensayo o concierto«. Sobre el concepto sonoro, Nicolás cree que «está bastante enfocado en esas dos guitarras,  y si bien soy contrabajista, las guitarras  toman un rol bastante primordialen el disco».

-¿Qué concepto sigue el disco?-

-Me gusta pensar los discos como retrato de un momento, y me parece que este representa bastante (considerando la mesura que impone una situación de estudio) lo que pasó durante este tiempo de tocar juntos. Si bien participo de muchísimos proyectos musicales, este representa un desafío más importante ya que me hago cargo de las composiciones y me obliga a tratar de ser lo más sincero posible con lo que quiero escuchar y hacer sonar.-

 «Las melodías y composiciones son un punto de partida y ahí es cuando la personalidad de cada uno de los integrantes empieza a tomar protagonismo y a generar un sonido grupal.»

La presencia de las guitarras es notable y amablemente llevadero. Las canciones llevan a un estrato pensativo, en especial «Atlantis», aquella que abre el disco y se extiende por más de 6 minutos. «Antes que el Tiempo» evoca desde las escobillas de Luciano Monte, y en «Sot» el que escucha se traslada a la vía láctea por unos introspectivos minutos.

Uno divaga por caminos costeros gracias a «Ryoanji» y se pone combativo en «Narwhal», mientras que en el track final «Laboratorio D» todo se destruye y se construye. La sensación es que, desde el primer segundo, Pasetti y compañía se disponen a coincidir y no coincidir en sus caminos, con torbellinos y vientos nobles, con una impronta clásica y revolucionaria en clave marplatense. Jazz for export, amigues.

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