¿Cómo afecta la parálisis de actividades al under marplatense?

En este trabajo hecho por el staff completo de Duias Music analizamos cómo el aislamiento social, preventivo y obligatorio afectó al sector cultural de nuestra ciudad. Bares, centros culturales y lugares de entretenimiento vacíos, y nuestras redes sociales repletas de músicos y músicas dando recitales por streaming. Foto por Pogo.


Cifras preocupantes

Según datos que se desprenden del censo que realizó la Unión de Músicos de Mar del Plata el sector es atravesado por una gran precariedad:

  • 57% de personas ligadas a la música alquila.
  • 43% tiene personas a cargo.
  • 44% NO tiene cobertura médica.
  • 61,2% su principal fuente son ingresos informales.
  • 72% vio reducido TOTALMENTE sus ingresos por la cuarentena.
  • 17,7% vio reducido PARCIALMENTE sus ingresos por la cuarentena.

Esta situación además afecta a todo el entorno vinculado con la música: dueños de salas de ensayo, iluminadores, agentes de prensa, personal de seguridad, entre otrxs padecen la reducción de las actividades y por ende la de sus ingresos.

Palabras Propias

Si antes del aislamiento se hacía difícil vivir exclusivamente de la música en la ciudad, con la pandemia de por medio es aún bastante más complejo. «Mi rutina laboral en base a la sala de ensayo es cero. Tuve que buscar trabajo como repartidor para poder mantener los gastos míos y de las salas de ensayo», confiesa Marcelo Rosales dueño de Loudhouse, quien proyecta la vuelta recién a mediano o largo plazo junto al técnico de grabación, otro de los rubros afectados.

Ante la incertidumbre sobre el retorno de actividades y con el levantamiento de algunas restricciones estudios como el de David Naranjo poco a poco vuelven a la normalidad recibiendo a una banda por día en cada una de las tres salas con las que cuenta el Cowabunga, «previamente se desinfecta todo, se desinfectan los micrófonos aunque se pide que cantantes y coristas traigan uno de ser posible», nos explica el músico.

La misma suerte corren las salas y el estudio de Agustín Seresini, productor musical y dueño de Artefacto (foto). Ahí sólo realizan trabajo a distancia con mezclas y por ahora sin grabaciones, «hasta que no se apruebe el protocolo que enviaron al gobierno de la Nación de parte de ATTIA«, que es la asociación que nuclea a los trabajadores del área de la realización musical.

Para el gremio de los sonidistas en vivo el panorama es más oscuro, ya que entienden que su actividad será la última en volver a la nueva normalidad, tal como nos lo anticipa Oscar Dominguez, técnico, docente y operador de Sonido en vivo de Fusión Cooperativa con mucha experiencia en la ciudad.

En el caso de algunas productoras sólo se han abocado a la difusión de los artistas, tal como nos lo detallan Paula Rossier y Fabián Torres de Id.A Producciones : «Nos estamos manejando dándole la mayor difusión posible a las bandas que trabajan con nosotros, en cuanto a redes, medios gráficos, radios y canales, ya que muchas están aprovechando la cuarentena para componer nuevos temas».

Teniendo en cuenta la situación, también lo están haciendo solidariamente con proyectos que no pertenecen exclusivamente al staff de la productora: «Desde nuestro lado acá estamos dispuestos y receptivos, como siempre, a cualquier propuesta de cualquier persona».

Con miras a la reactivación, la gran mayoría coincide en el respeto exhaustivo de la cuarentena y mientras tanto el acercamiento entre las y los trabajadores del amplio arco musical de la ciudad. Pensar de manera conjunta soluciones paliativas a los efectos de la pandemia.

Otra cosa que ha sido clave desde lo local hasta lo nacional es la asistencia estatal. Aquí en la ciudad se ha dado a través de la Secretaría de Cultura, que lanzó Convocarte, un programa que brinda apoyo financiero y herramientas de producción, difusión y comunicación. Es debido aclarar que contempla varias disciplinas artísticas y el mismo se concursa, es decir, solo serán beneficiados los ganadores de la beca en cuestión.

Uno de los resultados que dejará esta crisis social es la conformación del Observatorio Cultural de Mar del Plata y Batán, un espacio donde músicas y músicos de la UNMAR, así como también artistas de otras disciplinas (danza, teatro, circo, etc.) pusieron de manifiesto la necesidad de crear becas y fomentos para el desarrollo de proyectos de arte, subsidios a espacios culturales en emergencia, entre otras cosas.

El Centro Cultural América Libre también forma parte de esta iniciativa donde ya están trabajando en diversos protocolos sobre una posible forma de llevar a cabo los espectáculos para elevarlos al Municipio, así lo adelantó Carmen Dominguez, una de las integrantes de la mesa ejecutiva del espacio. Pensar la vuelta a las salas y a la realización de shows de una manera que además de ser rentable sea segura para quienes asistan al lugar, y que al no existir un antecedente es difícil que las ideas vayan a la par de las necesidades básicas de los artistas. La solución a eso ha sido la realización de tareas solidarias, desde reuniones con los involucrados para conversar sobre la situación que atraviesa cada uno como vienen realizando en el América Libre hasta el reparto de alimentos.

Lxs trabajadores del Centro Provincial de las Artes Teatro Auditorium llevan alrededor de ocho semanas realizando reparto de viandas a través del programa Artistas Solidarios, que alcanza a más de 100 familias de artistas.

La cultura no muerde. Pero sin ayuda de la comunidad artística tampoco come.

¿Qué Queda?

Mientras tanto la situación exige reinventarse. El resultado visto hasta ahora fue que músicos y músicas se conviertan en dueños y estrellas del streaming, generando de esta manera un nuevo tipo de espectador, que se hace presente a través de las pantallas. El ingenio ha pasado por profesionalizar la transmisión en vivo y de esta manera cobrar una “entrada” por anticipado. La plataforma Bandcamp se rehusó a percibir ingresos por un día y que el 100% de las recaudaciones por reproducciones sean para los autores y autoras. La gigante Spotify en una alianza inesperada con la Unión de Músicos Independientes realizó una acaudalada primera donación, la cual no sería por única vez.

Aún con mucha incertidumbre pero trabajando mancomunadamente desde la tarea que realiza cada uno, vemos un cambio que comienza a gestarse poco a poco. Estamos viviendo un momento donde nuestros consumos culturales sufren una adaptación por el propio aislamiento. Por último y no menos importante, no podemos dejar de enfatizar sobre la importancia de la Cultura, en primer lugar por la cantidad de personas y familias que dependen de ello para vivir pero también desde la comprensión de que el arte no debe ser un adorno sino una política pública.

Por ultimo, nos queda la esperanza y cierta seguridad de que aspecto mas creativo del ser humano sabrá como sanar y recomponerse de esta difícil situación que toca vivir.

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