Alex Benedetti es baterista de Hardcore marplatense en Karl Peterson y Estándar y, además, el fundador de Estudios El Bunker. El músico nos abrió las puertas para charlar sobre el génesis del proyecto, los momentos consagratorios y el costado vocacional.

|Por Marcos Gabarain|


-¿Como empezó tu relación con la música?-

-Yo empecé a tocar la guitarra cuando tenía 14, 15 años. Era fanático de Green Day. En las primeras bandas que tuve, siempre fue complicado conseguir bateristas. Después de estar 2 años en europa, cuando tenía 18 años, volví y decidí aprender a tocar la batería. Tomé clases en un momento, pero aprendí más estando acá en el estudio grabando baterías. Abandoné la viola por varios años y hoy en día pude armar una banda para tocar, y estoy muy manija. Es totalmente otra cosa, puedo moverme y saltar jaja.-

-¿Cómo se te ocurrió armar una sala de ensayo?-

-Alrededor del 2003 iba a ensayar a El Cubo, sala que tenía Pablo de Cube efectos. El cantante de la banda que tenía en ese momento, Makon, siempre iba una hora antes a charlar con las bandas que estaban ahí. Esa buena onda que había en el lugar siempre me gustó. Años después, me casé y me fui a vivir a España. Cuando volví al país en 2008, decidí hacerle honor a El Cubo y hacer una sala de ensayo que no estafe a la gente y que se escuche bien.+

Benedetti habla con franqueza y confiesa: «Mi preocupación siempre fue que se escuchen bien las voces. Yo sentía como músico que ibas a una «sala x» a ensayar y no te escuchabas correctamente. El Bunker es la respuesta a eso. Y también quise que el lugar sea «rancheable», como lo era El Cubo. En una época, acá hubo una Xbox y se armaban torneos de Fifa.» 

La nueva Sala 3 de El Bunker

-El Bunker nació como sala de ensayo, pero luego se convirtió también en estudio de grabación ¿Cómo sucedió eso?-

-Al principio no pensé en armar un estudio además de las salas. Fue una causalidad en realidad. Hacíamos tomas directas desde siempre, y un día vinieron los Simmur a grabar un ensayo con Germán «Mana» Manavella. Fue un momento mágico, porque le comenté a Germán mi idea de devolverle algo a las bandas, y armamos un compilado de canciones de los clientes más fieles (Sesiones El Bunker Volúmen 1). Grabamos en las 2 salas en simultáneo, con la batería por un lado y el resto por otro.-

La experiencia llevó a un proyecto posterior: «Después de todo ese laburo, decidimos armar el estudio en el viejo depósito que había en el fondo. Fue concebido desde el vamos y diseñado por nosotros. Es más, armamos el techo al revés jaja. Todo eso se hizo en tiempo record: entre 7 y 8 meses. El segundo disco de Simmur fue la primera grabación oficial que se hizo.»

-¿Qué momentos fueron consagratorios para El Bunker?-

El Kuelgue fue uno. Estuve en todos los preparativos pero en el momento de grabación estaba de gira con Karl Peterson. Ese día llovió a cántaros. Si el día que se graba llueve, las tomas salen tremendas. Es fija en El Bunker. Ese video explotó mal y los llevó a la fama.-

Hay un recuerdo aún más entrañable para Benedetti: «Cuando el Balde grabó con Los Caligaris su disco de mini canciones fue épico. En un momento, después de terminar una canción, la banda empezó a zapar y Balde improvisó una letra al instante. Yo estaba con él en la «iso» viéndolo. La canción terminó siendo el bonus track «Menopausia» de La revolución sintética del cuarteto, y es algo que me vuela la peluca porque vi toda esa locura en vivo.»

-¿Cómo ves a El Bunker hoy en día?-

-La idea es siempre tener más espacios para que los músicos estén cómodos. Le abrimos las puertas a los productores de la ciudad para que vengan a trabajar, y sumamos gente nueva, como Luz Peralta y Dante Barciulli. Mi mayor anhelo con el estudio es que salga un Grammy de acá. Puede ser músico, ingeniero o productor, me da lo mismo. Y que la gente de mardel se deje de joder y confíe en que en El Bunker podés hacer todo lo que quieras, sin salir de la ciudad.-

-¿Qué opinas de la escena marplatense?-

-Hay muchas bandas, muchos géneros. Hay gente buena y gente mala. Hoy con la comunicación, las cosas llegan a todos lados, eso está bueno. El trato con los artistas sigue siendo cerrado. Habría que ampliar la propuesta de los pocos lugares que funcionan para mejorar la cuestión. También el artista no está moviéndose mucho. Las puestas en escena entraron en picada. Las bandas hoy en día no preparan espectáculos. Hay que armar todo un equipo, obviamente, pero aún así hay que subir la vara de la escena marplatense.-

El Bunker es una pieza imprescindible de la maquinaria musical marplatense, y uno de los tantos lugares clave para crecer como artista y dar a conocer el trabajo de uno. Debemos como marplatenses conocer estos lugares, darles la oportunidad y ser conscientes del potencial que tiene la ciudad a través de estos proyectos. Solo así podrá crecer y consagrarse la cultura como tal.

Alex confeccionó una playlist de 10 canciones que forman parte de su vida y que invitan a conocerlo un poco más.

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