Diego Montoya es un ser humano inquieto con una capacidad de gestión y manija sorprendente. En una entrevista que lo hizo ir bastante hacia atrás, el músico de Luzparís y pieza clave de Desde El Mar, Club TRI y TRImarchi desglosó su rica historia de empuje DIY.

|Por Marcos Gabarain|


Cerrito Sur,Cassettes y el Poli

-¿Cuál es tu primer recuerdo de la música?-

-Mi viejo es trombonista. Tocó en la orquesta de la Marina. Tenía un mueble en casa en el que mi vieja guardaba toda la vajilla y cristalería, y en un cajón papá guardaba cassettes. Los grababa él y en una cartulina amarilla escribía toda la información, con una caligrafía muy buena. Hasta le pegaba una especie de calcomanías re ochentosas. Ese ritual casi romántico me gustaba. Había uno de «Drácula: El Musical» que escuché mucho cuando nos fuimos a vivir a Usuahia cuando era chico. Me ponía a jugar a la radio con el equipo Sanyo que teníamos, me ponía los auriculares y con la antena hacía de micrófono para anunciar los temas jajaja.-

Metallica y Michael Jackson fueron algunos de los artistas que menciona Diego como fundacionales en su contacto personal con la música, entre tantos otros. El instrumento que siempre le llamó la atención fue la guitarra:«En un ejercicio en Catequesis tuve que escribir cuál era mi deseo, y puse que quería una guitarra. Mi viejo lo leyó y me regaló una criolla que era de mi abuelo. Al tiempo me dijo de empezar en el Polivalente de Arte». Con su hermano menor Rubén compartieron habitación, amigos y gustos musicales.

«Con Rubén nos dormíamos todas la noches escuchando música. Lo hicimos hasta que me fui de lo de mis viejos a los 22. Me costó aprender a dormir sin escuchar un disco. Es algo que hacía mi abuelo, pero con la radio. Así que es como una cuestión familiar».

Montoya confiesa haber aprendido más con sus compañeros que con los profesores. Eso también lo ayudó a armar su primera banda a sus 15 años, Mondo Di Cromo. Como cualquier persona que se crió en los 90, MTV influyó en su desarrollo como entusiasta de la música.

Diego Montoya junto a su hermano Rubén, sus primos y sus abuelos.

La ciudad de la luz

-¿Cuándo y cómo comienza Luzparis?-

-En diciembre del 2000 empezamos a ensayar. No tenía guitarra, asi que o alquilaba uno o se la pedía a mi hermano. Recién en 2001 armamos temas para tocar en vivo. Eran canciones cantadas. Eramos un cuarteto, y cuando la banda de Rubén se separó, se vino a tocar con nosotros. Nos había dicho que no al principio, así que nos hicimos los dificiles cuando aceptó jaja-

Jaime Sin Tierra es ejemplo de música independiente y auto gestionada para las bandas que se gestaron a fines de los 90. Diego la ve como un faro de la época en la cual salir a vender tu propio disco era dificil, pero era cuestión de hacer. Quizás esa manía de su padre con los cassettes lo marcó a fuego, pues él haría un proceso similar, totalmente artesanal, con los CD’s de su banda.

Presentación oficial de La Invasión en Mar del Plata. PH: Martin Xaro

«Dormir con el Ruido de la Lluvia» es el primer disco oficial de Luzparís, editado en 2006. A Diego en guitarra y voz principal se sumaban su hermano Rubén en guitarra, violín y voces, Hernán Légora en guitarra, Matías González en batería y Charly Cecchi en bajo. Blogs y páginas de la época situaron su música entre Mogwai, Radiohead y My Bloody Valentine.

«No está bien hecho, pero lo hicimos con todo el amor del mundo. Fue un rejunte de las canciones que más nos gustaban», confiesa el músico. La mezcla la terminaron ellos mismos en su primera computadora. Luego del lanzamiento, se propusieron hacer dos nuevos discos, uno experimental y otro formato canción, mas rockero.

El segundo álbum, totalmente instrumental, llega a fines de 2009 y principios de 2010: “Tierra De Conejos fue lo primero que hicimos bien como banda. Llegó en el momento en que se empezó a gestar Desde El Mar. Sadness Records nos distribuyó el disco y empezamos a tocar en Buenos Aires y cruzarnos con otras bandas.”. Tierra De Conejos fue editado en vinilo por un sello alemán llamado Licht-Ung, y es hoy en día un artículo de culto para la música marplatense.

“Sabíamos que no éramos una banda instrumental. Quizás la gente que nos conoció con el segundo disco pensaba eso. Para La Invasión trabajamos de otra manera y más en el estudio. Tuvimos cambios en la formación, pasaron varios bajistas hasta que quedó Mati (Arano).”

“La Invasión” es un cambio de paradigma para la escena local, desde el agite audiovisual previo hasta su presentación y el concepto post apocalíptico del disco. El videoclip de la canción que da nombre al disco, obra de Kiper Films, fue premiado en varios festivales internacionales de cine como “Mejor Corto”.

Desde El Mar y hacia todo el país

Desde El Mar es un sello colectivo creado a principios de década que intentó, según Montoya, “Proyectar una escena y romper una frontera”. Se armó un catálogo marplatense y se generó un festival anual en el que tocaban las bandas participantes y se invitaban a artistas de otras ciudades del país.

Empapelaban el centro con los afiches de las fechas, creaban su propio merchandising y gestionaban sus shows. Cada cual tenía su rol. Estaban en todo, y ese todo era a pulmón. Eso los llevó a tener reconocimiento nacional, pues formaron parte de Recalculando, un programa del Ministerio de Cultura en 2013 que unió a sellos de gestión colectiva de toda la Argentina. A raíz de esto, Diego Montoya fue a dar charlas al interior del país, donde contaba los pormenores del emprendimiento independiente marplatense.

El último Festival DEM contó con la participación de Telescopios, Bándalos Chinos, Valdes y Jvlian. Hoy en día la presencia de este festival es necesaria para la ciudad. Todo el revuelo que lograba Desde El Mar se logró con mucho trabajo y mucha gente detrás.

 “Nos llegó todo en un momento especial. Las redes sociales explotaron, la comunicación mejoró mucho y el apoyo que tuvimos del estado nos impulsó bastante. Conocimos gente de otros sellos que estaban en la misma que nosotros y se lograron vínculos”.

Las ligas mayores

Sus dotes como gestor cultural y productor de eventos dentro de Desde El Mar le abrió una puerta para trabajar en TRImarchi en 2010, sin lugar a dudas lo más importante que tiene Mar Del Plata en su agenda desde hace casi 20 años. Lo loco es que Diego estuvo del otro lado. Era público de TRImarchi, y hasta llegó a tocar con Luzparís en uno de los escenarios. Pasó de ser audiencia a protagonista, y de protagonista a actor principal.

Montoya hace y deshace la totalidad de las intervenciones musicales que se llevan a cabo en los múltiples escenarios que ofrece TRImarchi (El sótano, La Rambla, Buenas Noches TRImarchi,etc.).Pablo (Gónzalez) y Seba (Acampante) curan la música, y de ahí en adelante yo me encargo de ser el productor de campo”, confiesa sobre su rol dentro del evento.

Del TRImarchi pasó al Club TRI, que es una especie de extensión del suceso anual, por así decirlo. Es un centro cultural que intenta mechar de miércoles a domingo todo eso que se concentra en tres días en la gran fecha: Bandas, feria, talleres de dibujo, musicalización y gastronomía.

Invité a Diego que elija dos momentos definitorios, uno del TRImarchi y otro del Club TRI, y eligió bien: “Cuando llego a Buenas Noches TRImarchi (BNT), me puedo sentar a tomar algo y ver todo realizado. Ahí es cuando me siento orgulloso de haber sido parte de todo. También, la foto grupal al finalizar el evento es un lindo momento. Y en el TRI hubo un fin de semana largo de Mi Amigo Invencible y Usted Señálemelo que fue tremendo, y cuando vinieron DIIV y Horace Andy no lo podía creer.”

PH: Andrea Alegre

La Ciudad descampada

A modo de cierre, siempre busco que las personas entrevistadas sugieran o opinen sobre el estado de la cultura local. En este caso, un marplatense de ley como Montoya no puede negar la falta de espacios y de espectáculos diferentes. También resalta la necesidad de hacer una movida grande que involucre a bandas locales y nacionales: «Nos debemos como ciudad tener un festival de esa magnitud. Algo como TRImarchi pero que sea de música.»

El ahora

Estamos en vísperas de un nuevo TRImarchi, que traerá a artistas de la talla de Ca7riel, Paco Amoroso y la ATR Vanda y Santiago Moraes, entre tantos otros. Diego estará orquestando la cuestión musical de Pe a Pa, en lo que serán tres días con de todo.

Luzparís está comenzando a grabar nueva música, lo cual seguramente será un nuevo impacto cultural en Mar Del Plata: «Estamos encarando la composición desde un lugar nuevo, armando bases de batería para poder construir desde ahí. Queremos hacer una música que tenga más espacios y que no esté tan cargada. No sé que podrá salir de ahi, si será un EP, una canción o un disco largo. Pero hace un año y medio que no nos ponemos, y va a ser interesante».

PH: Nicolas Berenz

Conocí a Diego Montoya en la presentación de La Invasión, en las inmediaciones de lo que luego se llamaría Club TRI. Fue una de mis primeras coberturas como periodista, y guardaré el momento como algo muy especial. El lujo de detalle para hacer conocer su nueva música me sorprendió: Proyector, sonido acorde y visuales, comida, bebida. Al irme, y luego de que un amigo me lo presentara en persona, me despedí de Diego no sin antes recibir de parte suya una especie de booklet con la imagen del disco y un Pen Drive que contenía todo lo que necesitaba: Archivos, fotos, gacetilla. Recuerdo de pensar «Yo quiero hacer esto».

Compartimos gustos, lugares comunes y energías con Diego Montoya. Hoy en día, la música marplatense le debe mucho no solamente a Diego sino a toda esa gente que trabaja a la par de él, que es igual de importante y manija. Seguimos descubriendo y dándole un espacio a quienes creemos que tienen algo para decir, dejar y promover.

Diego tuvo su pequeño rincón de playlists en nuestra página ¿Recuerdan? escuchemos su obra más solicitada a modo de cierre:

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