Facundo Passeri es músico, docente y fundador del Instituto Marplatense de Música Contemporánea. Conforma Creciente, grupo fundador de un estilo propio de la ciudad. En esta columna de «Personajes», sabrás sus primeros contactos con la música, con la docencia y la paternidad. Hay mucho más, obviamente. Foto por Pablo Badii.

|Por Marcos Gabarain|


Un increíble percusionista de tableros de auto

– ¿Recordás tu primera inquietud por la música? ¿Hay algo de ese primer sentimiento que sigue en tu experiencia con los instrumentos?-

– De muy chiquito, a los 5,6 o 7 años me encantaba cantar, y cantaba en reuniones familiares. Eran canciones populares y que estaban de moda en el momento. Me parecía muy emocionante que la gente te pidiera que hicieras algo que no sea deportivo, o que tu familia reconociera en vos una habilidad. Yo sabía que en las reuniones familiares me iban a pedir que cantara, y con el tiempo me empecé a hacer rogar, jajaja. Mi público favorito eran los nonos y las nonas, y amigos de la familia.-

«Los primeros dos instrumentos que encaré, que eran los que había en casa, fueron el bombo legüero y el bongó. Eran de mi viejo, que me enseñó los primeros ritmos, algún malambo, «Papito, Papá». Le pedía que tocáramos juntos y que me enseñara algo. Se resistía un poco, pero el bombo legüero fue el primero que me atrapó. Iba a ver con él recitales de folklore y me fascinaba el sonido y la destreza de los bombistas.»

– ¿Creciste en una familia musical? ¿Qué artistas sonaban en tu infancia?-

Ese gusto por cantar estaba impulsado por mi mamá. Mi viejo cantaba increíble, pero quizás la percusión tiene más que ver con él y con mi hermano Martín, que desde muy chiquito tocaba el bongó. La familia de mi mamá me hacía cantar y la familia de mi papá le hacía tocar el bongó a mi hermano. El loco la detonaba. Tengo muchos recuerdos de eso, de verlo tocar y hacer ritmos. Lo que tenía mi viejo de increíble, y que yo flashaba cuando iba a laburar con él, era que fue un increíble percusionista de tableros de auto. Ponía canciones todo el tiempo y se ponía a tocar en el volante, en el torpedo, en la palanca y en el piso. Siempre tenía autos hechos mierda que sonaban por todos lados, y tenía un swing y un groove. Vos escuchabas las congas, las baterías que hacía. Eran demoledoras. Hoy en día, serían videos virales.-

Toda persona tiende a separarse de la música de su hogar y así darle paso a la música de su habitación. Esa que rondaba en la familia era rica en materia argentina y latinoamericana: «Silvio Rodriguez, Pablo Milanés, Victor Heredia, Horacio Guarany, Goyeneche, Pugliese, la orquesta de Pichuco, y la data del rock, aunque era un porcentaje muy bajo. Mercedes Sosa, alguna canción italiana, por la familia italiana de mi viejo, pero mayormente tango y folklore», eso se escuchaba en la residencia Passeri.

«A mis diez años, un primo mío me lleva a la casa de un amigo de él y veo una batería, y la flasheo. Era una Pearl Export Series blanca, me acuerdo el nombre y todo. Ese fue un quiebre para mí. Mi primo ya tenía otra data, tenía rock. Queen, Pink Floyd, The Police. Mis primos eran musiqueros, tenían una biblioteca de discos de lo que quisieras. Es más, fui a ver mi primer recital de rock con mi primo Fernando. Ellos eran la ventana a un nuevo mundo musical. Luego de eso, a los doce años doy con la batería de un amigo, y para mis catorce pude comprarme la primera».

– ¿Cómo es crecer musicalmente en esta ciudad? ¿Qué obstáculos hay y cuáles son las virtudes de nuestra cultura?-

Siempre es un remo. Valga la anología. Podemos estar remando toda la vida, y sentir que estamos siempre en el mismo lugar o peor, visto desde el lado del crecimiento económico. Amo la paleta de expresiones artísticas que conviven acá. Es una ciudad que en sus proporciones y dimensiones, tanto físicas como demográficas, es re cosmopolita Mar del Plata. Hay lugar para todo. Lo que pasa, es que esos lugares que hay para las expresiones artísticas todavía no alcanzan para que el desarrollo esté a la altura de las necesidades. Desde lo artístico y lo económico, falta por todos lados. Pero hay muy buena madera.-

Casualidad y Causalidad

– Contame un poco la historia del Insti y cómo llega esa oportunidad de generar un espacio de enseñanza y música en vivo-

Corría el año 2001, y mi viejo estaba internado en terapia intensiva en la clínica 25 de mayo. Tenía cáncer y tenía pocos meses de vida. En una de esas noches de guardia, en las cuales estaba en la habitación cuidándolo o en la sala de espera, unos amigos me invitaron a tocar a un bar. Chequeé que mi papa estuviese bien, agarré el bongó y fui hasta donde hoy está el Insti. En ese momento se llamaba Club 54. La flashé. Eso fue en verano, febrero creo. En mayo fallece mi viejo. Yo ese año estaba viviendo en Buenos Aires. Estudié en el conservatorio y en una escuela de música, y siempre tuve el sueño hermoso de tener un lugar así. Pasaron 6,7 meses y con esos ahorros que mi viejo nos dejó pudimos conseguir el lugar a través de un amigo. Decidí poner una escuela en Mar del Plata después de un año de haber conocido el lugar.-

«Cuando vuelvo de Buenos Aires, empecé a recorrer la ciudad en auto, mi hija tenía 9 meses. Y me acordé de aquel lugar donde toqué cuando mi viejo estaba internado. Encaré a buscarlo. Cuando llegué a la puerta, había un cartel de alquiler. No dudé. Mi viejo nos había dejado una plata antes de fallecer. Eso fue en enero, y en marzo el instituto ya estaba abriendo. Marzo del 2003. Lo hice con los instrumentos que tenía. Resalto el corazón enorme de Gustavo Fabbri que nos construyó el auditorio, las refacciones y la casita al fondo por la módica suma de casi nada».

Hay un espacio mágico dentro del IMMC: «El auditorio tiene esa función que no puede faltar nunca en ningún lugar, que es la expresión artística. El Insti durante la semana va cocinando el tuquito para que en el finde les profes y les alumnes y toda la comunidad, que es cada vez mas grande, tenga su lugar con las condiciones que un músico y un artista merece, para que la música sea una evolución permanente», admite el músico.

– ¿Qué cambió en tu vida cuando se asentó el proyecto del Insti?-

– Fue un proyecto que siempre fue pisando despacito pero firme. Se sintió desde el principio que había un rumbo, no fijo pero si constante y definido. Los últimos 5,6 años del Insti son el fruto de haber podido encontrar caminos acordes con uno y con la comunidad que convive ahí. Te cambia la vida todo el tiempo. A mí y a las personas que vienen acá. Nosotros intentamos que éste sea un lugar para que pasen cosas, y que se generen cambios en uno. Entonces, el Insti me cambió la vida desde que lo abrí, en el 2003.-

«El portero del Insti soy yo, en dos sentidos. Lavo la vereda y atajo penales».

– ¿Cómo sobrevive hoy en día el Insti en plena pandemia?-

– Sobrevive de las muy buenas voluntades de mucha gente, amigos y parte de la comunidad. Hace casi cinco meses que estamos cerrados, y la única manera de que funcione es que esté trabajando a full. Sigue adelante gracias a tantos años de sembrar tanta gente que ha pasado por acá. Desde que el Insti cerró, la gente se ha preocupado y ha pasado a ayudar y aportar desde lo material y lo económico. Pero lo más importante es ese apoyo emocional, con gestos, abrazos, llamados. Soy feliz con esas demostraciones de amor para que sobreviva a esta situación.-

Más partícipe que testigo

– ¿Cómo es integrar Creciente? ¿Sos consciente del trabajo y la innovación que llevan adelante como banda?-

– Creciente es hermoso, es el motorcito que empuja el desarrollo y la expansión personal, emocional y artística de uno. La verdad es que yo no se si puedo ver Creciente como quizás lo planteas en la pregunta. Yo estoy del lado de adentro y no puedo dimensionarlo de esa manera. Pero quizás lo que a uno más lo conmueve de formar Creciente es que sea el sueño de la casa que te quisiste construir desde chico. La que se quería hacer tu viejo y nunca pudo. Cuando en términos de casa, hablo de que podés alquilar una casa toda la vida y aún así saber el lugar que habitas. Podes ser dueño de los ladrillos o no. Creciente es un lugar genuino en donde me expreso como soy y lo que siento. Nada es más fuerte que eso, por que en teoría uno hace eso en su casa: puteas, cantas en la ducha, te alegras, gritas un gol. Tu casa es eso. Para mi la banda es así.-

El formato de show que propone Creciente en el IMMC es circular, quizás una experiencia bastante única en la ciudad. Y todo se generó ahí mismo: «Un día estábamos sentados en el auditorio con «Chocho» Juanes, como le digo yo, y pensamos: ‘nosotros tenemos que tocar acá. Mirá el lugar que tenemos. Basta de salir a tocar para cualquier lado’. Es muy raro que vos, cuando salís a tocar a otro lado, te sientas cómodo y en plenitud. Entonces Leopoldo y Estéban Gímenez dijeron ‘sí, pero esto suena una lata’. Así que estuvimos un año dejando todo en orden. Y nuevamente, charlando con Chocho y Sebita Sartal dijimos ‘¿Por qué no hacemos un concierto circular como hacemos en los ensayos? Así nos vemos las caras’. No teníamos grandes pretensiones, pensamos que era buenísimo para todas las partes. Para el público y para nosotros mismos. Una especie de fogón. Yo fui el que más insistió, porque me sé la marca de pantalón de todos jajaja».

– ¿Qué extrañas de ese sábado mensual en el Insti con Creciente?-

– Extraño todo. Porque yo además en el Insti dirijo tres grupos de percusión. Por eso es que cada mes hay un concierto circular, un concierto de tumbelé, uno de El Recicle, una «muestra fiesta», una milonga y muchos otros más como Marita Moyano trío. Me falta el por qué de la música. El producir, el crear, el modificar el espacio para el artista que viene, que la comida tenga que ver con la propuesta del artista, pensar en agrandar el espacio para que la comunidad sea cada vez más grande y haya más voces. Es difícil.-

Enseñar, Compartir, Crecer

Ser docente es algo especial para Passeri: «La docencia es un hecho artístico multidimensional y multidisciplinario. Para mí es un momento, un lugar, un hecho creativo y un espacio en el tiempo que puede ser una información específica. Y de acuerdo a cómo tomemos esa información, puede ser expansiva para ambas partes. El cambio de roles tiene que existir permanentemente, porque si no uno solamente pasa esa información. Lo que más me apasiona de la docencia es lo que aprendo y no lo que enseño. Ahí está lo importante del contacto con otra persona».

– ¿Cómo ves el trayecto que está haciendo tu hija en la música? ¿Qué consejos le das y cómo acompañas su crecimiento?-

– Puedo hablarte como padre, y solo como padre. Es tan difícil ser objetivo con la carrera musical de mi hija. Siempre voy a querer que Juana exprese su ser. Si es a través del arte, soy feliz. Y noto que ella es 100% ella desde el arte. Admiro profundamente a los artistas que son coherentes con su pensar y su sentir. Eso ya es un camino ganado, que hay que cuidar y saber defender pero que es algo que ella encontró. Yo en realidad muchos consejos no le doy, ella me los da a mi. Juana vivió desde que nació en una escuela de música, desde el año de vida. El cuarto de Juana está pegado al estudio. El Insti es su patio. Ella está en un lugar que es natural para ella. Mientras lo lleve de esa manera, estoy feliz. Y si no es así, le daré un consejo para aburrirla.-

Esta Especie de Actualidad

– ¿Creés que cambiará la manera de encarar los shows en vivo luego de esto o que todo volverá finalmente a la normalidad?-

Durante un tiempo, esto cambiará. Ya ha cambiado, con los vivos y las expresiones que aparecieron en modo virtual y en otros países de manera presencial. Creo que, como digo con un amigo, a este juego nos han llamado. Como decía un artista en sus proclamas: «El artista florece ante la adversidad«. Para nosotros, esto siempre es una posibilidad para ser creativos. Y más como latinoamericanos, que tenemos menos apoyo y fomento que en otros lugares. En un principio, creo que esto irá cambiando. Ojalá que se le escuche a las personas que saben, y que lo tomen como ejemplo. Prefiero que esto lo comanden los artistas y no los políticos. En algún momento, se tendrá que volver a la normalidad, por que la verdad es que para cualquier persona que vive de esto es difícil con los números que se manejan. Ya era difícil antes poder pensar en subsistir, o que el arte esté presente en la comunidad. Esto lo tienen que poder visibilizar de alguna forma y llevar a que trabajemos juntos porque sino es una muerte anunciada.-

«Lo mas interesante y positivo que tiene Mar Del Plata es su diversidad. Quizás sea una buena forma de pensarnos como diversos. Esa diversidad convive y podría convivir en muchas partes».

Más Sentimientos

– ¿Qué te genera tocar en vivo? ¿Siempre fue algo placentero para vos?-

– Es todo. Es lo que amo de la música. El momento de la exposición. La adrenalina que se siente al salir a expresar algo a través del lenguaje musical. La posibilidad del error. Lo efímero de las sensaciones que te genera el contacto con el público. Los pensamientos, las interacciones con tus compañeros. Todo lo que puede suceder a través de la identificación con la obra. Es lo que más extraño. Quizás sea un momento éste de introspección, pero lo más difícil es no poder tocar en vivo.-

Aquí está Facundo Passeri, llevando adelante una institución que promueve de todo. Algo vital, hecho en familia y con cariño. También, acompañando y aprendiendo de la ascendente carrera de su hija. Siempre con la música como bandera. Esa música que, para el propio «Facha» es «La forma mas acertada de sondear en mis emociones, y dejarlas ser. Una manera hermosa de ver la vida y transcurrirla ¿Qué mejor?«.

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