Ovcak es una de las casas de instrumentos más importante de nuestra ciudad, con validez nacional y hasta internacional gracias a la calidad de sus productos y la variedad que ofrecen. En el regreso de la columna de Personajes, es momento de hablar con Julián Ovcak, el luthier detrás de todo. Comienzos, docencia, vanguardia y mucho más.

|Por Marcos Gabarain|


Ensayo y Error

«Mis inicios como luthier se remontan a un poco más de 10 años atrás, cuando comencé a estudiar luthería con Emmanuel Abeldaño. Él me abrió un mundo nuevo de posibilidades y conocimientos sobre construcción, acústica y terminación de instrumentos clásicos. Todos esos conocimientos me permitieron luego trasladar mi trabajo al mundo de los instrumentos eléctricos por mi cuenta». Nada mejor que comenzar con las propias palabras del hombre detrás de todo, Julián Ovcak.

Sus inicios fueron, en primer medida, autodidactas. Hoy en día, el marplatense no conserva ninguno de sus primeros trabajos: «Los destruí jaja. Varios no llegaron a formarse completamente. Luego, cuando empecé a estudiar, sí. De esos momentos tengo todo guardado». Volviendo a la época reinante, Ovcak confiesa que «afianzamos un proceso productivo eficiente que nos permite desarrollar instrumentos profesionales de alta calidad, con mínimo margen de error».

Tecnicismos 

Julián compara a la lutheria con la ebanistería, ya que ese oficio se completa dentro de lo suyo: «trabajo con maderas exóticas, todo artesanal. Algo que realmente está casi desaparecido». Las maderas más utilizadas en el taller son American Ash, Swamp Ash, Alder, Sapele Mahogany, Maple, Wengue, Rosewood, Ebony, Okoumé, Guayubira, Paraiso, entre otras. También se importan maderas como Flamed Maple, Birdseye Maple, Palemoon, y otras que «son bastante más exclusivas, por así decirlo».

-En cuanto a materiales, ¿es fácil conseguir todo para hacer un instrumento?-

-Parcialmente. En cuanto a maderas, pinturas, elementos de trabajo diarios, etc., se consigue lo indispensable con facilidad. Si hablamos de pinturas o maderas especiales (importadas por ejemplo), muchas veces se complica. Sobre todo conseguir en la calidad que el taller y el cliente suelen buscar. Por eso, muchas veces recurrimos a importar materias primas. Hoy es un poco más complicado hacerlo por la tasa cambiaria; lo hace poco accesible para todos. Pero cuando el proyecto lo requiere y es costeable, se hace así.-

-En cuanto a accesorios, tenemos ciertos problemas. La gran mayoría de los accesorios que se usan son importados, o al menos son los que la mayoría de los clientes busca. Cuando hay sustitutos nacionales de buena calidad, los aprovechamos al máximo (es el caso de micrófonos, por ejemplo). Pero hay insumos que sólo se consiguen importados, como por ejemplo puentes y clavijas. Ahí los costos se elevan muchísimo, ya que los de buena calidad existen en el mercado pero se venden a valores desorbitados, lo que eleva considerablemente los costos del desarrollo. Ante esto, estamos en vistas de desarrollar ciertos accesorios nosotros mismos pero requieren de maquinaria y muchas pruebas de producción antes de poder dar con un producto a la altura.-

Los Procesos

«En términos generales, el primer punto en el desarrollo es el diálogo con el cliente. Es él el que traza el camino inicial hacia dónde vamos a ir. Nosotros solemos interceder con recomendaciones, pero la palabra final es del cliente», admite el luthier.

El paso siguiente es la compra de insumos que dan inicio al trabajo, que comienza con lo que en el taller denominan «El Mueble«, que sería según el propio Ovcak «la estructura de madera base del instrumento (cuerpo y mango)». Luego, se avanza en las curvas, grabados, incrustaciones, rebajes, etc. Eso lleva a la preparación del mueble para el acabado (colores y tintas que cambian según los requerimientos en procesos de aceitado y encerado, entre otros).

El último punto del proceso es el armado: «Es el paso final antes de la entrega, y de algún modo, el más peligroso por así decirlo, ya que hay que tener mucho cuidado de no arruinar todo el trabajo anterior en un descuido de armado».

-¿Qué es lo que te lleva más tiempo?-

-La verdad es que depende mucho de cada proyecto. En general, lo que más tiempo lleva es preparar el instrumento para pintura, y luego el proceso de pintado en sí mismo. En los instrumentos que llevan terminaciones complejas, colores complejos, y sobre todo en acabados brillantes en poliuretano, es en las etapas donde más tiempo de demora tenemos, ya que no se puede hacer a las apuradas. Sólo el proceso de pintura tiene al menos entre 15 y 20 días de tirar pintura. Luego de eso esperar varios días más a que la pintura seque por completo, para pulir y luego terminar el ensamblaje final.-

Mostrar El Camino 

-También das clases de Lutheria, ¿cuándo decidiste abrirte para ese lado y qué encontraste en la docencia?-

-Luego de cursar en 2007. Dos años después de eso, me ofrecieron dar clases en la UTN en Mar del Plata, ya que no había profesores abocados profesionalmente a educar. Y de ahí seguimos hasta el día de hoy, pero en el taller exclusivamente. En la docencia encontré una forma de pasar conocimientos que sólo te da la experiencia. Y sobre todas las cosas, darle a muchas personas un momento de recreación, de dispersión, pero con un objetivo final que los motiva a hacer las cosas bien. Claro que siempre hay alguno que no lo hace de esa manera, pero en su mayoría, son siempre personas aplicadas que quieren hacer las cosas bien y sentirse orgullosos de lo que lograron.-

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-¿Encontraste gente que está en la misma que vos? ¿Cómo es la relación con la competencia?-

-Sí, hoy por hoy está repleto de gente construyendo instrumentos. Algunos de manera amateur y otros que buscan armarse su propio camino profesional. Tenemos relación estrecha con varios colegas, pero no pertenecemos a los principales círculos de constructores que hay en el país. No por mala onda ni nada parecido, al menos desde nuestro lado. Simplemente porque no se dio. Seguimos principalmente a colegas del exterior con los que pegamos buena onda, y varios nacionales con los que compartimos alguna charla esporádica.-

-¿Qué le recomendás al músico para el cuidado del instrumento?-

-Cualquier instrumento bien construido no requiere de grandes mantenimientos. Nosotros solemos recomendar una o dos calibraciones al año, por ejemplo antes de entrar al verano y luego, entrado el otoño, y siempre que sea necesario. Pero como recomendaciones podemos decir que un buen uso del instrumento y un mantenimiento adecuado son todas los requerimientos que puede tener. Hay que conocer el instrumento y saber cuándo necesita atención. Nada más.-

La Conexión Con La Ciudad

-Tus guitarras están sonando en varios proyectos de la ciudad, ¿qué sentís a ver algo que salió de tus manos siendo ejecutado en un escenario?-

-Siempre es un placer para nosotros ver que nuestros clientes disfruten de sus instrumentos, tanto en estudio como en vivo. Nos honran de esa manera; usando al máximo ese instrumento que tanto esperaron y por el que juntos trabajamos durante tanto tiempo. Para nosotros es un honor que nos elijan por encima de otros colegas, y por encima de las principales marcas del mercado mundial. Y aún más honrados estamos cuando regresan por un segundo o tercer instrumento. Esa confianza no tiene precio, sinceramente.-

El bajista Julián Izarriaga obtuvo hace no mucho tiempo el Jazz Bass Elite V hecho por Ovcak y confesó que «no alcanzan las palabras para expresar mi gratitud. Es un instrumento que superó con creces todas las expectativas en cuanto a estética y sonido. Es destacable la excelencia en la atención, asesoramiento y asistencia que brindaron desde el primer momento en que nos contactamos».

Me contacté con Nacho Rabinovich, de Kuripana Casapalma, para preguntarle sobre la Telecaster que posee y que también es obra de Ovcak Guitars: «Fui sabiendo dos cosas, una que buscaba una Telecaster y otra que quería que sea color madera acabado al natural. Llegué al taller de Julián. Me dio a probar un par de violas, cuando de repente apareció una Telecaster Negra de Wengue, hermosa muy hermosa, tentadora. Sonaba linda y era cómoda, pero yo sentía que necesitaba un poco más de contacto con la viola, la sentía lejos, quizás, acostumbrado a guitarras criollas/acústicas de caja grande, percibía que no pasaba al cuerpo lo que tocaba (cada cual con sus manías). Le comenté lo que sentía. Se puso a pensar un poco y me dijo: ‘vamos a hacer una Telecaster semihueca’. Casi me hago pis«.

«En ese momento no sabía cómo iba a quedar, nunca había ni visto una Telecaster semihueca. Pero bueno, confié y salió hermosamente. De ahí en más todas fueron buenas, a los días fui a ver cómo iba y me mostró el diapasón de maple de ojo de pájaro que me volvió loco. Unas semanas después, mi viola estuvo terminada. Todo lo que le pedí está hoy súper presente en la viola y estoy más que contento por haberme animado a confiar. Julián, genio».

El Hoy, El Mañana y La Ilusión

-¿Cómo afectó la pandemia al trabajo de Ovcak?-

La pandemia fue un traspié bastante importante para el taller. Veníamos con un ritmo de producción y atención al cliente bastante bueno, y con esto desbarrancamos. Más allá de las demoras que siempre podemos tener, estábamos retomando el ritmo habitual y con este tema volvimos un poco para atrás. De todos modos, luego de 20 días de cuarentena, pudimos lentamente retomar el ritmo de trabajo únicamente a puerta cerradas, sólo enfocados en la producción de instrumentos que están pedidos y tomando nuevos proyectos, lo que nos permite a partir de estos días, subir nuevamente a la ruta y tratar de ponernos al día lo antes posible.-

-¿Te gustaría incursionar en otros instrumentos en el futuro?-

-¡Sí, claro! De hecho tenemos en cartera varios proyectos fuera de las líneas que trabajamos habitualmente. Eso incluye modelos propios de guitarras y bajos, y algún que otro proyecto que por ahora debemos mantener en secreto por cuestiones de permisos y confidencialidad.-

-¿Tenés un artista al cual te gustaría fabricarle un instrumento?-

Sinceramente no tengo alguien en mente puntual. Somos muy del palo del metal, el progresivo, el djent, etc. Nos gustaría ver a Tosin Abasi con una de nuestras violas, pero bueno, ya tiene su propio producto así que más que para una foto y pegar buena onda no creo que llegue.-

«Buscamos innovar y estar siempre a la vanguardia, tanto en los diseños como en los procesos productivos. Todo el tiempo estamos aprendiendo cosas nuevas para mantenernos activos y actualizados. Y por sobre todas las cosas, analizamos mucho a los músicos, el mercado y, en gran parte, a las tendencias internacionales de diseño».

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