Oscar Dominguez es una persona importante para los eventos en vivo y la música de nuestra ciudad, con un gran recorrido que lo llevó por muchos lugares y rubros dentro de la órbita cultural y técnica. En una extensa entrevista hecha a distancia, el marplatense habló de todo. Foto por Hugo Grassi.

|Por Marcos Gabarain|


Génesis de una pasión

– ¿Cuál es tu primer recuerdo con la música?-

– Mi primer recuerdo es a la edad de once, doce años sentado en el comedor de mi casa y viendo en blanco y negro las películas de Elvis Presley. Me llamaba mucho la atención porque era una música diferente, una manera nueva de cantar. El mono era un distinto. También había un tocadiscos en casa que, si mal no recuerdo, mi viejo le regaló a mi vieja. Escuchaba discos que hoy no escucharía ni en pedo: Palito Ortega, Sandro, Sergio Denis, cumbia colombiana, mucho Tango. Estaba entre esas dos cosas. Y es un recuerdo que tengo muy patente, así que claramente algo me pasaba con eso desde chico. Luego llegaron los Beatles y cambió todo, obviamente, pero estos son los primeros recuerdos que tengo.-

¿Dónde empezar? Oscar Domínguez lo hizo todo. La música siempre estuvo presente, primero como un pasatiempo y luego como una pasión y una vocación: «A finales de los ‘80, me vinculé a músicos locales que eran referentes del momento y descubrí que no era muy remoto apuntar a estar en ese ambiente de una u otra forma. La electrónica (carrera que estudió) me acercó a la cuestión técnica. Ponía música en fiestas y, de repente, me encontré trabajando en radio. Fui el responsable de instalar un par de emisoras desde cero, incluso me animé a conducir un par de programas y la música siempre fue el hilo conductor».

Los ’90 vieron a «Oscarcito» inmerso completamente en la escena musical: «Me sumaba a los shows de los hermanos Corradini, Jacky Patruno. Después, la banda Garrote Vil me da la chance de oficiar de operador de audio y, si bien no sabía nada del tema, eso me entusiasmó mucho. Me sumé y, juntando equipos de varios lados, me las arreglaba para poder hacerlos sonar en vivo. En un festival en el Teatro Auditorium, tuve la chance de trabajar con un equipo de audio de verdad y, sin dudas, esa fue la fecha en que entendí que podía ir mas allá«.

«Escuchar música es casi una cosa permanente en mí. Un alumno en ETER me dijo una vez que, seguramente cuando llegaba a casa, ya no quería escuchar nada y es lo contrario, es donde más consumo música. Además, ahora me junto con mi hijo para hacerlo. No quiero usar la molesta y ridícula frase “escucho de todo” pero de alguna forma sí lo hago«.

Enseñar y Aprender

– Hace años que practicás la docencia, ¿qué encontraste y a qué factores le das importancia a la hora de enseñar?-

– Hace 16 años que me dedico a la docencia, siempre me sorprendo cuando saco la cuenta. Cada vez que voy a un show en la ciudad, a un estudio, a una radio encuentro un ex alumno. Es una gran pasión la que tengo por la docencia, quizás sea el resultado de haber tenido la fortuna de encontrarme con maestros que, además de enseñarme cuestiones profesionales, me demostraron pasión y entendí que haciendo eso, estos maestros seguían aprendiendo. Cuando comencé a dar clases, todo esto que te decía lo viví en carne propia y es muy gratificante, te construye como profesional y como persona. Por esa misma razón es que me enojo tanto con aquellos que lo único que hacen es lucrar y mentir. Lo que más me sorprende es cuando aparecen los alumnos y creen que se trata de algo simple. Cuando avanzan las clases y van entendiendo conceptos de audio profesional, les cambia la cabeza, cuando me confiesan ese quiebre, siento que logré mi objetivo. Esa persona se convierte en un profesional en formación y eso nos hace bien a todos.-

Fusionarse para avanzar

Hoy en día, Oscar Dominguez conforma una cooperativa de trabajadores técnicos llamada Fusión, que tuvo un inicio particular y supo afianzarse al poco tiempo: «Fusión nace de un asado de cierre de curso con alumnos. Dijimos ‘tenemos que hacer algo y juntarnos para trabajar en esta ciudad’ y yo, que ya había tenido una experiencia cooperativista en los 90, les planteé armar una cooperativa de sonido en vivo. Les conté de qué se trataba y cuales eran sus normas y formas de uso. Eso entusiasmó bastante, fuimos sumando más gente y hoy en día somos una cooperativa de trabajadores escénicos. Buscamos estar unidos y ser solidarios, ser más fuertes como trabajadores y saber con certeza el valor de nuestro trabajo. El cooperativismo en sí también persigue el crecimiento de las personas, y creo que lo estamos logrando».

– ¿Tienen un modelo a seguir dentro de este tipo de emprendimientos autogestionados?-

– No necesariamente. Pero hay una cooperativa similar en Rosario formada por dos amigos que ya está matriculada y tiene una estructura más grande, con equipos propios y hasta charlas que incitan al cooperativismo. Tenemos mucho contacto con ellos y sería lindo llegar al nivel de estabilidad que tienen.-

Charlas abiertas con Circo Freak

Anecdotario

Es tiempo de enumerar tres recuerdos imborrables en vivo para Oscar (como trabajador, obviamente), en sus propias palabras:

  1. «Puedo comenzar por la primera vez que operé como sonidista a Charly García en GAP. No recuerdo el año exacto, pero debe haber sido por 2003 o 2004. A Charly se le había ocurrido que la consola tenía que estar arriba del escenario, para tener contacto directo con el operador. Lo particular fue que por orden judicial, hubo que instalar una capa de nylon entre el escenario y la gente, para que Charly no le tirara nada al público. Estuve todo el show a dos metros de él, a cargo de todo el sistema de sonido. Tenía un cagazo bárbaro, por que estaba operando al ídolo de mi infancia. Uno o dos días después, vi en Crónica que entrevistaron a Charly después de ese show en GAP, y dijo que estaba muy contento por cómo había sonado la banda esa noche. Me sentí muy halagado».
  2. «Otro gran recuerdo fue en el 2000 creo, en semana santa, cuando vino Deep Purple a Mar del Plata. Otro de los tantos fracasos de mega recitales en nuestra ciudad. Me críe escuchándolos, y haber trabajado en la energía de ese show fue un honor tremendo. Es como ser fanático de Maradona, y terminar jugando un picado con el gordo. Yo fui parte de un show de Deep Purple en mi ciudad».
  3. «Mi primer show con Luis Alberto Spinetta en el Teatro Auditorium también fue algo increíble. Fue tocar el cielo con las manos. El Flaco me agradeció y me firmó varios discos de Invisible y Artaud. En este último escribió ‘con todo mi agradecimiento’. Para mi, es lo más eso».

– En todos estos años, ¿cuál es la foto que más recordás?-

– Debo confesar que yo no soy de sacarme fotos con artistas, no me gusta. Soy muy vergonzoso. He estado con casi todos los artistas grandes del país, pero nunca me gustó esa cuestión. Igual, la respuesta es fácil. La foto con Luis Alberto Spinetta en el Polideportivo. No lo podía creer, lo tenía al lado. Estábamos los dos en el escenario al mismo tiempo, y le pedí a un amigo que nos saque una foto. Fue con una cámara analógica, así que tuve que esperar como un mes para poder verla. Es una foto que me acompaña hasta hoy en día en mi perfil de Facebook.-

¿Su Ciudad o Suciedad?

– ¿Qué tiene de única Mar del Plata en términos culturales? Puede ser algo favorable o desfavorable-

– Mar del Plata merece un capítulo de un libro. Hay grandes exponentes de la cultura nacional que salieron de esta ciudad o que están vinculados directamente. La ciudad siempre ha sido como una isla, y esto ya lo hemos charlado, Marcos. No sé porqué no termina de figurar fuertemente en el mapa nacional. Hay algo extraño. Mar del Plata tiene un récord increíble. Acá fracasó Queen, Rod Stewart, Luis Miguel, Deep Purple. Hay artistas increíbles en lo audiovisual, la danza, la música, etc. No sé si será el frío o la sal del mar (risas), pero nos está faltando ese plus. Está para mucho más. A través de algunos gobiernos de la ciudad, se ha ninguneado mucho a la cultura local.-

«Una vez, cuando participaba de un colectivo de jóvenes, fuimos a proponer un festival de música en el Teatro Auditorium con un artista nacional y varias bandas de la ciudad. El director de aquella época nos dijo ‘¿y por qué no hacen una cosa que no sea Rock?’. Ahora está claro que todos los géneros musicales pertenecen a la cultura. Todo el mundo está de acuerdo, pero no hacemos nada. Se trata de generar, y no criticar. Si haces, te van a criticar pero no son constructivas. Nos está faltando construcción. Cuando se genera algo, lo importante es lo que se hace y no la foto del boludo de turno que lo hace».

– Más allá del momento actual del país, ¿cómo ves a los proyectos locales?-

– Mar del Plata siempre tuvo grandes exponentes musicales, muchas veces no valorados. Algunos de esos, hoy en actividad, como Jorge Armani, Chicho Romairone y Jorge Liminiana siguen haciendo unas cosas increíbles, a ellos se suman gente muy joven y trabajadora en la música, ellos me hacen sentir que el panorama es optimista. Cuando salgo de la ciudad con los Circo Freak y veo la reacción del público que nunca los escuchó, entiendo que lo que están haciendo y que lo que ofrecen es verdadero y dejan la piel en eso. Los Rondamon, los Científicos del Palo y 1000 Odios se suenan todo. También veo cosas a las cuales no les encuentro una identidad, que me suenan a grandes bandas, súper afinado y arreglado, pero sin identidad. Algunas de esas cosas se han extendido en el tiempo y, la verdad, no me emocionan en lo mas mínimo. Un capítulo aparte son las llamadas bandas tributo; de eso, mejor no hablemos, prefiero no darles entidad, por más que sean capaces de tocar a imagen y semejanza grandes obras de grandes artistas.-

– ¿Qué consejos le darías a las bandas a la hora de encarar un show en vivo?-

– Que se lo tomen en serio. No soy quien para decir algo en respecto a lo artístico. Un show es el punto final de una larga carrera. Uno aprende a ejecutar un instrumento, empieza a componer, aparecen melodías, letras. Hay ensayos, pruebas y errores, grabaciones y regrabaciones. La canción finalmente sale a flote. Y a la hora de probar sonido para una fecha, no llegan a tiempo o se olvidan algo. Ese es el momento en el cual todos tenemos que tomarnos con seriedad lo nuestro para que salga andando.

El Hoy y El Mañana

A la hora de dar su opinión sobre el mundo actual del espectáculo, Dominguez divide el mundo técnico del artístico: «Hoy está regido por la inmediatez que generan las comunicaciones y eso puede ser genial, pero a la vez, puede ser una cagada. Desde lo técnico, ahora cualquier persona encuentra información en las redes, pero esa información muchas veces es errónea y, por una suerte de comodidad o no sé qué adjetivo usar, el que encuentra esa data no la analiza, no trata de ir un poco mas allá, se toma todo como cierto y absoluto. El trabajo técnico en el mundo del audio no es saber que botón apretar. Esto tiene que ver con la física, la matemática y el arte. Esto respecto a lo técnico, que es lo que yo hago».

«Respecto a lo artístico, el universo actual es gigante, variado y muy inconstante. Los movimientos musicales duran muy poco, aparecen de la noche a la mañana y de la misma manera desaparecen. Ya no existe el disco en formato físico, todo es virtual y rápido. Aparece una canción y en segundos está disponible para todo el mundo, esa velocidad es alucinante, pero el artista nuevo se sube a ese tren y muchas veces lo que se ofrece es irrelevante, pero si ese artista tiene la suerte de encontrarse con el que puede encaminar todo ese tren de rápida producción, difusión y marketing más temprano que tarde te llenan un estadio para un show en vivo. Al poco tiempo todo eso desaparece y el artista se vuelve noticia porque choca con su camioneta 4X4″.

El marplatense advierte que «esto no es nada nuevo, siempre pasó lo mismo, pero con las herramientas actuales, una compu pedorra, un celular y una conexión a internet, todo se acelera. Pero el artista de alma, ese que te roba una emoción, ese que con una guitarra acústica te acaricia el alma, también es beneficiado por estas herramientas, pero esta clase de artistas suelen ser mas prudentes, ya que el objetivo está en el arte y no en la masividad». A pesar de esto, se mantiene optimista: «Creo que estamos retomando la senda de calidad artística y abandonando un poco la simplicidad y la cantidad».

– ¿Hiciste un pronóstico sobre el regreso a la música en vivo luego de la pandemia? ¿Es posible hacer conjeturas?-

– Creo que va a volver de a poco. Nos vamos a tener que re inventar y va a costar mucho. Esto ya nos ha pasado, y no por cosas como esta pandemia. Pero después de Cromañon, tuvimos que reformar todo. Entre comillas, hubo que tomar conciencia de aquello que estaba mal y que era algo con lo que convivíamos. Tal vez no apreciábamos lo peligroso que era. Va a haber un quiebre, y claramente ya existe. Toda la cuestión de los shows online va a ser una decoración. Una persona, cuando va a ver un show, espera tener una experiencia con otros. Vivirlo desde tu casa no es lo mismo, y pasa también con los artistas. Volverán a ser como lo que conocemos y como deben ser. Con mejor tecnología, con mejor seguridad, con mejores profesionales, artistas.-

A Modo de Cierre

El año pasado, Oscar Dominguez y su familia pasaron un muy mal momento cuando entraron a su domicilio y les robaron muchas cosas preciadas y elementos de trabajo. La respuesta de muchos artistas, productores, fotógrafos y trabajadores culturales ante esto fue ejemplar. Se organizó en Teatriz un evento a beneficio de Oscar y su familia, con la participación de muchas bandas amigas (99 Monos, Circo Freak, Caballeros de Pedro Juan, Plan de Escpae, etc.).

Esto demuestra muchas cosas y deja entrever cómo es Oscarcito con quienes quiere y comparte trabajos, charlas y mucho más. Una persona pasional y sin pelos en la lengua que intenta ir hacia adelante, aprender y enseñar al mismo tiempo. Una persona que sabe el calibre de su trabajo y lo hace valer. Una persona que hoy en día se ve afectada por la situación actual. Parte de su sustento es el escenario, la energía de un show, la operación en vivo.

Cuando vuelva la normalidad, que volverá, podrán ver a Oscar Dominguez enrollando o desenrollando cables, dando clases de toda índole y siendo como es. Acérquense y pregúntenle cosas. No intenten pasarlo por arriba, es imposible.

– ¿Te gustaría volver a una época específica de tu vida?-

– Lo único que me gustaría tener es a mis viejos, a quienes perdí muy de pendejo, así pueden disfrutar del pelotudo de su nieto (risas). Que me caguen a pedos y que pueda compartir con ellos lo que he hecho y en lo que me convertí. No volvería a ninguna época, solo me hubiese gustado preservarlos. Siempre para adelante.-

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