Seba Quintanilla no es solamente un baterista. Además de haber formado parte de Científicos Del Palo, ha sido sesionista de más de 50 discos, es docente y lleva adelante su propia sala estudio Tilter junto a Nacho Del Río. Aquí entrarás a su universo: el pasado, el presente y un futuro que lo tendrá ATR. La hoja, el Hi-Hat y el estudio.

|Por Marcos Gabarain|


Tenés que empezar en algún lado

– ¿Recordás tu primera inquietud por la música? ¿Hay algo de ese primer sentimiento que sigue en tu experiencia con los instrumentos?-

– Lo primero que recuerdo es ver a mi viejo que, si bien no es músico, imitaba moviendo las manos al maestro Negro Rada cantando ¨Tocá Che! Negro Rada¨. En mi casa se escuchaba mucha música en casettes y LPs, y a los 11 ligué un par de palillos de un amigo. Luego sobre los potes de tintura de mi vieja, peluquera, empecé a armar mis primeros sets en el piso y tocaba en eso. Y al mismo tiempo de empezar a tocar algo, descubrí que en el equipo de música podía grabar los temas de la radio, o charlas que inventábamos con mis hermanos. Aún conservo casettes originales desgrabados o «pisados¨ con nuestras voces de niñes. Digamos que el hecho de descubrir que tapando el huequito de arriba de los casettes los hacia regrabables fue como una revelación. Y en paralelo a eso: los recitales. Mis viejos nos llevaban a ver de todo, se me vienen a la mente recitales al aire libre de León Gieco, los Cadillacs, etc.

«Siempre de alguna manera en mi forma de tocar se encuentra la diversión, si no hay eso la paso mal. Y no por eso es estar menos concentrados, o restar importancia a la música. Creo que la parte lúdica de tocar está siempre presente en mi y es algo que trato de transmitir siempre que puedo», confiesa el músico.

– ¿Cómo comienza tu camino con la música? ¿Qué instrumento encaraste primero?-

– ¡Yo a la batería! Si bien en casa había un teclado Yamaha de 3 octavas, me enamoré de la batería a primera vista, cuando me prestaron un ride, un splash y una chancha Mus que jamás devolví, jaja. Eso de tener un par de palillos a los 11 años hizo que, además de armar ese set de bata de potes de tintura, me pusiera a tocar en el aire sobre los temas que se escuchaban allá por 1991 (Michael Jackson, Queen, Roxette, Phil Collins…). Recuerdo claramente una reversión del tema ¨The Twist¨ de Chubby Checker, con un videoclip animado que me volvía loco.-

El entorno siempre tiene un rol clave en la formación del artista. Para Quintanilla, fueron sus compañeros del secundario, quienes le administraron una buena dosis de The Beatles, Queen, Nirvana, Sumo, Divididos, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, los Fabulosos Cadillacs, entre tantas otras bandas. El baterista admite que la llegada del CD a mediados de los 90 cambió todo: «Nos juntábamos en la casa de un amigo que tenía un Technics y pasábamos horas escuchando los mismos 10 o 15 CD’s, ademas de los que te dije estaban Voodoo Lounge, Blood Sugar Sex Magic y el álbum Negro de Metallica también».

A los 13 años encara el aprendizaje formal del instrumento, aconsejado por Kiko San Martín: «¡Desde ahí casi no paré! En el Colegio Illia dimos nuestros primeros recitales. Y siempre tener una sala de ensayo como lugar creativo fue algo que me marcó. Es muy loco porque con mi familia nos habíamos mudado y no sé porque mantenían la casa antigua que estaba cerca del colegio, y ahí armamos ‘La Pocilga’, nuestro primer estudio casero».

«En 1994, el día que mi vieja me compra la batería, vinieron como 10 compañeres a verla. Porque hacía un año apenas que tocaba y no sabía mucho qué hacer. Una Pearl. Recuerdo que al toque la desarmé toda íntegra y la volví a armar». Momentos que marcan la historia de una persona.

El Mar como Testigo

– ¿Cómo es crecer musicalmente en esta ciudad? ¿Qué obstáculos hay y cuáles son las virtudes de nuestra cultura?-

– Los obstáculos están si uno los quiere ver, porque Mardel siempre fue una ciudad muy rica musicalmente. Es un gran semillero de artistas. Y esto también me lo contaba un gran profe que tuve, Jr. Césari, que acá gracias al turismo siempre vinieron a pasar la temporada grandes músicos, y creo que cuando la música o el teatro viaja al interior del país, se hace algo más fácil acceder a una charla o una clase con algún referente. No sabría explicar bien el porqué, pero es más accesible. Desde Buenos Aires, ves que acá en la costa es mucho más práctico juntarse a ensayar o a tocar por diversión.-

Alerta de Name Dropping marplatense. Quintanilla alza la voz y nombra una buena cantidad de puntos importantes de la ciudad: «El Conservatorio, el IPA, el ECEM, el IMMC del Facha, toda la movida que genera TRImarchi, los estudios de grabación y productores locales. Eso por ahí no se ve, pero es un capital intelectual muy valioso que tenemos. Obvio que el caudal de laburo acá ni se compara con el de Buenos Aires por una cuestión lógica de cantidad de habitantes. Me pregunto si será por eso que tenemos artistas y sonidistas profesionales que tienen que trabajar además de otra cosa. Las famosas ¨dos caras¨ o doble vida que tiene Mardel, ¿no? Pero eso pasa también en otros lugares, desde acá uno tiende a idealizar, cuando no conoce bien, lo que pasa fuera. Con la música viajé por muchas provincias y algo por el extranjero, y sigo eligiendo vivir acá: calidad de vida«.

El Río como Testigo

A los 18 años, Quintanilla emigró hacia Capital Federal para estudiar cine, pero esa aventura con el séptimo arte no duró mucho tiempo: «Extrañaba la batería, así que al toque volví a Mar del Plata. Hasta que a los 23, alentado por Javi Puyol me fui tras Jr. Césari, y ya no volví hasta que tuve 35 años. Fueron 12 años y un gran crecimiento irme a estudiar allá con los grandes maestros, y ver un poco lo que es la industria de la música en una ciudad tan creativa como es Buenos Aires.  Ni hablar de los amigues, ni del estudio que montamos en Barracas (La Fábrica de Música) y la carrera en la Universidad».

Lo Primal de la Ejecución

– ¿Qué te genera tocar en vivo? ¿Siempre fue algo placentero para vos?-

– ¡Uff sí! ¡Ni hablar! Desde que debutamos en vivo en el cumple de 15 de una compañera, pasando por un festival que organizamos en ¨La Pocilga¨, hasta tocar en el Auditorium con 17 años en el acto de graduación, que desde muy chico me fascina el hecho de tocar en vivo. Jamás fui tímido en ese sentido, me subía a tocar en cualquier escenario u contexto (aún lo sigo haciendo).-

La sensación del vivo es para Seba algo «Inexplicable. Es estar ‘en una’ con tu instrumento (su aire), con tus amigos, pero al mismo tiempo exponerte a que te vean personas que muchas veces también son cercanas a uno. Y eso es la bomba, porque si bien la interpretación musical nos hace actuar un poco, al mismo tiempo estás siendo muy auténtico y muy genuino. Cuando empezás a tocar y a ver otras bandas (porque además me considero alto manija de ver música en vivo), entendés que en el escenario se ve todo. Es ‘incareteable’ lo que pasa ahí. Siempre fue muy placentero, totalmente, incluso cuando trabajaba como sesionista en shows de otros, lo vivía como un afortunado el hecho de estar ahí».

No Trates de Entender

– ¿Cómo fue integrar Científicos del Palo?-

– Leo tu pregunta y flasho porque siento estar dentro del proceso de alejamiento, mis estuches tienen aún las calcos y logos de CDP, mis parches de bombo lo mismo. Fue el ciclo musical más hermoso que me tocó ser parte. Ocho años, con ¨de-todo¨, y sobre todo un aprendizaje general desde las personas que integran y rodean ese proyecto. Estás resolviendo cosas constantemente, ¡alerta! Y a la larga satisfactorio. Pero cuando una movida así de grande deja de ser un crecimiento para todos, la cosa no va. El freno que nos impuso la cuarentena sin dudas me hizo ver cosas de manera distinta y avanzar en cuestiones personales.-

«Es muy distinto a todo alejarte de un emprendimiento sin pelearte. Es más, debe ser mucho más fácil dejarlo si hay una pelea de fondo. Acá fue otra cosa, había cosas que a mi no me cerraban y esas cosas me fueron alejando. En un grupo de este calibre tenés que estar muy metido, son muchas las actividades que se hacen y por ahí no se ven. Así y todo te digo que fueron años de un crecimiento grupal y personal impensado».

Haber ocupado el rol de baterista de una de las bandas mas significativas de la ciudad ha sido para Quintanilla «Un honor. Grabar tremendos discos, hacer tantas giras, kilómetros y kilómetros de ruta juntos. Tenés que ser muy sólido como baterista, pero antes como persona. Además, desde que empecé con la música que lo conozco a Pepo, es mi amigo. Por ejemplo, él estuvo en ese festival que te nombré antes. Es una usina de canciones. Popete es lo más grande que hay. Es realmente todo muy emotivo, y deseo que la banda siga creciendo y haciendo cosas geniales como siempre«.

 

– ¿Qué extrañas de tocar en un escenario?-

– ¡Todo! Es lo más lindo que hay, y eso que me encanta la situación de estudio de grabación también, pero es más como ir al laboratorio. El escenario es otra cosa, hay algo que tiene el tocar en vivo. Creo que es ese factor sorpresa, lo imprevisible. Incluso en los shows con pistas, los más guionados y mega ensayados que pasa algo nuevo que siempre nos supera. Y eso, es lo que más nos quita esta cuarentena y el aislamiento, el encontrarte de casualidad, de ver una banda o ir a una jam, o a una grabación. En resumen, lo que más se extraña es el encuentro con los compañeros de trabajo y la gente.-

Pasar Conocimientos y Plantar Bandera

– ¿Qué ves de fructífero en la docencia?-

– Es mágico, ver al otre aprender a desenvolverse en el instrumento que amas, o que empiece a mezclar y crear sus músicas, es impagable. En un principio, cuando arranqué a darlas a los 22 años, empecé con desgano a dar clases particulares. Pero sin dudas la carrera universitaria que hice me formó inconscientemente en la docencia desde un lugar más amable y paciente. Porque para enseñar hay que tener paciencia.-

– Contame un poco la historia de Tilter y cómo llega esa oportunidad de generar un espacio de enseñanza y grabación de baterías.-

– Increíblemente la vida me cruzó con Nacho del Río, y eso generó lo que es hoy Tilter, Estudio de Bateristas. Eso fue hace un año aproximadamente. A mi me faltaba la Tesis y unos audiovisuales para terminar de ser Licenciado en Audiovisión de la UNLA. No se quién nos conectó (si bien ya nos re conocíamos) y empezamos a buscar lugares para armar una sala de clases, algo modesto porque yo ya tenía mi estudio casero acá en mi departamento. La cosa es que buscando lugares, dimos con Javier D’Ángelo que se iba a España, y nos dejaba todo un espacio re armadito acústicamente. Así que la encaramos, a pesar de que era algo mucho más groso de lo que buscábamos. Y hace un año que estamos acá en un zona de Mardel soñada para la enseñanza, a la vuelta de FASTA, y re plantados ahí. Además, ahora ya recibido me puedo proyectar en lo profesional desde ahí.-

– ¿Qué encontrás en tu socio, Nacho, como complemento en el proyecto?-

– ¡Nacho es crack! Primero que es una persona con carácter súper tranquilo (yo soy más manija), es joven y viene con toda otra data musical y pedagógica, re contra nueva. Segundo, que tiene en claro lo que quiere, y eso ayuda a los proyectos. Tercero, es muy profesional. ¡Ya está! No hace falta más, porque entre mi experiencia, con su empuje la re hacemos. Lo mejor es que, como las cosas que duran, lo que te conté de Tilter se fue dando todo re de a poco pero firme. Armamos la agenda individual de manera complementaria, porque además sumamos a Nachy Diaz al equipo que está trabajando en el control room con sus clases virtuales también.-

– ¿Cómo sobrevive hoy en día Tilter en plena pandemia?-

– Estamos dando muchas clases online desde siempre y presenciales, cuando se podía. Y digo siempre, porque por suerte yo ya venía laburando con clases a distancia así. Al mudarme a Mardel mantuve ese vínculo con algunos alumnes de Buenos Aires. También, al tener un buen equipamiento de batas y mics, podemos hacer producciones baterísticas a distancia. Tracks de bateria o percu, pero a pedido online, audio y video también.-

«La música no para, ya sea en las clases o en cursos, los músicos siguen componiendo. Y no hay nada más lindo que una bata tocada por un ser humano.»

«Hoy en día estoy produciendo un trío de Quilmes, a distancia, y tengo agendadas algunas grabaciones para más adelante. Así que en esa estamos, también generando movidas de charlas que vamos subiendo y aprendiendo de otros bateres, compartiendo lo que nos pasa, contando algún método de laburo, explicando una sesión o simplemente una anécdota. ‘Charlas en Curarentena’ le pusimos, pero puede seguir. Yo me volvía loco cuando en una nota dejaban unos segundos hablar al baterista, así que eso hacemos ahora, jaja. Escuchar también, con los años aprendés a escuchar«, aclaró el baterista.

El Bichito del Presente, La Ciudad y otras Yerbas

– ¿Creés que cambiará la manera de encarar los shows en vivo luego de esto o que todo volverá finalmente a la normalidad?-

– Nada volverá a la normalidad, porque al menos en el rubro donde estamos nosotros ya hubo muchos cambios en los hábitos y por lo tanto un nuevo aprendizaje. Es difícil verlo porque está pasando ahora mismo. Pero esto es un pie en el pedal de freno, que te acomoda todo, hasta el ego. No creo que volvamos a hablarnos igual, son muchos meses de introspección que te re cambian la forma de ver las cosas. Los shows en vivo involucran a mucha gente, desde el tipo que te acomoda el vehículo para salir a la ruta hasta el que te da una mano para cargar los equipos. Los que estamos trabajando enseñando lo que nos gusta hacer, es simplemente acomodarnos a lo nuevo, pero hay que pensar en los que no pueden trabajar de lo que hacen siempre. Eso es un bajón, hay mucha gente que realmente la está pasando mal. Nosotros tenemos que dar una mano desde nuestro lugar. La UNMAR está buenísima, pero a veces no alcanza y hay que reinventarse por otro lado, como hacen muchxs.-

– ¿Qué creés que le falta a la ciudad para conseguir una consolidación cultural? ¿Es posible eso?-

Que la gente que tiene los medios para generar que las cosas sucedan los invierta acá. Los intereses privados por un lado, y la necesidad pública en el otro. Estar muy cerca de Buenos Aires es bueno y malo en partes iguales. Mardel a veces funciona como satélite de Capital (y digo también toda el área metropolitana, no sólo la Capital), como un espacio de recreación, o un escenario natural, pero también se deben generar movidas propias, ¿no? Siempre que salen estos temas, pongo de ejemplo casos como las ciudades de Córdoba o Mendoza, que tienen su propio  ¨circuito- artístico-comercial-cultural¨ bien consolidado. Seguramente el factor geográfico sea importante. Tampoco soy sociólogo como para analizar datos o comportamiento de la gente, pero hay cosas que un poco se ven viajando y trabajando de esto.-

«Sí que es posible. Pero sin dudas es también responsabilidad de los que nos pudimos formar y aprender, en generar un buen producto para incentivar lo otro. Es una rueda. Predicar con el ejemplo, o sea haciendo, es lo mejor que se puede a hacer. No esperar que las cosas pasen por sí solas».

El futuro ultra inmediato

– Mañana sacás tu primer sitio web y te adentrás en el mundo de YouTube ¿Cómo es este nuevo camino?-

– Era una idea vieja que hoy se materializa. La web surge de un listado que voy actualizando con todas las grabaciones que voy haciendo (de músico, productor o técnico) y que se publican en Spotify. Lo hago para mi y para no colgar con el trámite de AADI-CAPIF. Pensé que estaba bueno darle una entidad a todo eso que son más de cincuenta discos. En la cuarentena me terminé de convencer que una web por más que parezca obsoleta termina siendo tu «localcito». Además con Emi Montani de DG y desarrollador web fue todo muy expeditivo: reuní fotos, cosas que escribo, y con el listado ya casi estaba. Hay una linda sección del estudio también.-

Quintanilla ahonda en la descripción de esta nueva manera de mostrar su trabajo: «Es un CV viviente, y a la vez espacio de divulgación, porque lo mejor para mí es el blog activo que voy actualizando directamente cuando pinta. Se me ocurrió también para ver donde estoy parado musicalmente hoy. Lo de la web es más serio o más real que la redes sociales y la idea es que genere más y mejores proyectos para Tilter.»

PH: Mati Sampieri

La presentación se hará en 24 horas: «este sábado a las 20 haré un streaming desde mi canal (youtube.com/bastianquitan) donde estaré subiendo cada vez más videos. Pensé que hacer un ‘eventito’ online le iba a dar más valor que simplemente rifarla posteando ‘tomen, acá está mi Web’, y claro que voy a estar tocando la bata un rato en vivo. Es una forma más de encontrarnos, haciendo lo que más nos gusta. Es una especie de necesidad».

– ¿Qué planes tienes para los próximos años?-

– Obvio que seguir haciendo música y enseñando a otres a hacerla. Pero concretamente estoy escribiendo dos libros. Uno para niñes y otro para adultes. El primero será un método para aprender batería, en modo de texto + dibujos en el plan «El Principito». El segundo tiene nombre (medio que lo dice todo ahí en el título) se llamará «El lado B de la Batería»  o algo así. Ambos surgen de tanta data acumulada dando clases y estudiando en la Universidad, escribiendo la tesis, en los prácticos, y de mi imaginación. Vienen de algún modo a cubrir la brecha que hay entre los métodos clásicos que usamos para dar las clases y lo que pasa en la cotidianidad del músicx.-

– ¿En qué género musical te gustaría incursionar como baterista?-

– Yo creo que a mis cuarenta ya estoy para seguir en esta que vengo haciendo, pero ya sabés que me llevo bien con el jazz. No me gusta definirme en géneros porque si bien en Científicos adoptábamos el rock para interpretar los temas en vivo, en los discos  hay un poco de todo. Y por fuera de eso, siempre me sentí muy cómodo tocando otras músicas, y el Jazz onda el Hard-Bop me encanta. Pero no sé bien eso, ni qué sucederá. No creo tener ese timón en la mano, menos ahora.-

Junto a Astor Cianciarulo. PH: Matias Dickes.

Tiempo de Filosofar y Concluir

– ¿Qué es la música para vos?-

– Tiempo y movimiento ¡Corta! La música es crear, es compartir, es viajar, es pasar tiempo con los que uno quiere, es dejar un legado para los que vendrán. Podés estar tocando, grabando, estudiando, enseñando, mezclando, pasando música en el living de una casa o para 300 personas, todo es la música. En momentos como este es muy necesaria. También pienso que la música se expresa en armarte tu espacio, en preparar un instrumento, afinarlo, darle amor. Tiene muchas aristas, por eso es tan «Lo Todo».-

En lo personal, la música para mi es un medio de vida, pero no el único.Y además viene con una responsabilidad muy grande atrás, por ahí el público y los alumnes ven sólo una parte nomás. La música es trabajo.

Aquí se presenta Seba Quintanilla Prezioso para quienes no conocían todo el trabajo que hace arriba del escenario, frente a él, por detrás, en una sala, en un estudio, via online o presencial. Un presente luchador, un futuro con mucho para proyectar y cosas que recién comienzan. Habrá que ponerle unos papelitos al cassette y grabar nuevamente.

Comentarios de Facebook