«Muchos se alimentaron de este disco y otras producciones de Hyman, la calidad de grabación y vuelo de sus composiciones eran y son un néctar divino para el sampler digger», escribe Seba Acampante sobre «The Age of Electronicus» de Dick Hyman, el disco elegido para la tercer entrega de su columna mensual.

|Por Seba Acampante|


Escucho un disco, a veces hasta lo amo. Tenemos una relación en la que contemplando su tapa pasa el lado entero, y sigo moviendo la cabeza en silencio, perdiéndome en los detalles de trazos y colores que aún sostienen notas y melodías. 

Cuando vuelvo a la tierra, el living de luz tenue y sillón mullido me recibe plácido. Veo el disco frenado, y me pregunto hace cuánto que está así. Río solo, como si la locura también pudiese ser silencio y calma, y me da pudor dar vuelta el disco. No quiero perder esa sensación a la que llegamos, pero miro cómplice al disco antes de dejar la sala, para que le quede claro mi agradecimiento. 

A veces imagino a los discos con los que vivo, después de mi. A la deriva, cuando nos toque separarnos. Los sueño atesorados por alguien más joven con quien compartamos frecuencias.  Pero no siempre los discos corren la misma suerte. Encontré discos que fueron muy queridos, en lugares muy tirados, a precio de descarte. 

Quizás por eso, nunca subestimé un lugar.  Entre en tiendas de muebles usados a preguntar si algún mueble no había venido con discos, a depósitos de departamentos a dialogar con conserjes herederos, casas en remate, cartoneros dealers, los discos aparecen de manera insospechada cuando uno está permeable a sorpresas.

Hoy vamos a hablar de The Age of Electronicus, de Dick Hyman.

Este señor coquetea con la síntesis modular desde su génesis, viniendo del Jazz tradicional y no tan tradicional (se lo puede ver, por ejemplo, tocando el piano en la única aparición televisiva de Dizzie Gillespie y Charlie Parker).

Por su constante búsqueda sonora y versatilidad, marcas, como Lowrey o Moog, le entregaban sus mas recientes instrumentos para editar discos de demostración.

En estos demos debía mostrar la amplia gama de timbres y prestaciones de los nuevos amigos electrónicos, y a veces caía en insufribles covers, para que el oyente diga “wow, nunca había escuchado a los Beatles así!” o sorprender a nuevos clientes con “Si! Hava Nagila puede ser cool también!”.

Pero, en sus mas endemoniados discos, (entendiendo al demonio como el mercado musical, y a las tortuosas llamas del infamundo como covers), supo esconder gemas. Después de cumplir con los  acuerdos contractuales, hacer su versión de “Ob La Di, Ob La Da” o algún “Fly Me To The Moon”, dejaba aparecer, siempre, alguna gema de composición personal en el lado B de cada demo.

La gema en “The Age of Electronicus” era Kolumbo: Un temazo, acompañado además de un revelador videoclip, para todo aquel que busca entender como funcionan los discos de vinilo.

Este temazo fue sampleado por Kanye West para poder llegar a un “God Level”, lo que pone a Dick en un pedestal, al menos en el imaginario de este fantasioso personaje.

https://www.youtube.com/watch?v=O_WzSOmv7B0

Una sampleada que me pegó mucho mejor, casi dos décadas antes, es la que se mandó Babasonicos en Gronchótica, con el mismo tema.

Muchos se alimentaron de este disco y otras producciones de Hyman, la calidad de grabación y vuelo de sus composiciones eran y son un néctar divino para el sampler digger, así es que aparece en temas del mítico J. Dilla, el inquieto Dj Shadow,  Kendrick Lamar, Wiz Khalifa, De La Soul, Beastie Boys, Madlib o Beck.

Después de buscar este disco por años, en tiendas especializadas o en lugares que sepan atesorarlo, apareció, muy sorpresivamente, en un remate de una casa en Mar del Plata, en una esquina del barrio San Carlos, entre bicicletas con rueditas y heladeras vacías, abajo de libros, con otros 5 discos, algo azarosos.

Ese día le di el cariño que merecía, pagué los inexistentes $20 que me pidieron por él y me fui a casa rápido. Como si acabase de robar algo. Con miedo de que el señor saliese atrás mío, diciéndome “para, acabo de ver que ese disco lo samplearon los beastie boys! veni, volvé para acá ratero!”, pero no pasaba. Iba caminando a buen ritmo y el miedo se iba transformando en alegría. Llegué a casa y me puse a dibujar la tapa, que acá la comparto “revisitada”

Este tipo musicalizó mas de 11 películas de Woody Allen (entre ellas Zelig), fue tributado por muchos cracks, y sigue bastante tapado. Pero esto nunca lo privó de seguir grabando. Con sus 92 años, Dick sigue vivito y coleando, metido en el Jazz de lleno, dejándonos momentos de solo piano, ya lejos de la efervescencia digital y la psicodelia descarada. Lindas esquirlas quedaron igual en esa mente juguetona.

Tengamos una cita con el actual Hyman, y sus series de piano de Salón:

Me despido así de esta Picada de batea numero 3, hasta el mes que viene.

Comentarios de Facebook