Bestia Bebé, Las Ligas Menores y Los Inciertos se presentaron el sábado en Club Tri. Un combo infalible de la canción indie y una fecha plagada de agite, movimiento y camperas deportivas.

|Por Makú Rodríguez|


Hace mucho tiempo que no pisaba el Club Tri. Bueno, al menos para ir a ver una fecha. Siempre digo que a veces es necesario ver en vivo a una banda para que te termine de cerrar. Voy a comenzar diciendo que gracias a la fecha del sábado, hay una nueva banda dando vueltas por mi cerebro. En fin, a lo largo de esta nota podrán notar el cambio de paradigma (bue, qué tanto) dentro de mi sentir musical. Las Ligas Menores, Bestia Bebé y Los Inciertos pisaron el escenario del Club Tri y me dejaron completamente de cara.

Salí bastante saturado de mi trabajo para buscar a un amigo e ir al recital. Mi noche comenzó a eso de las 21:00 en una muestra de fotografía donde se encontraba mi compañero de aventuras recitaleras. Al llegar me ofrecieron una pequeña copa de vino para des contracturar y dejar atrás mi día laboral. Bien, me puse bastante impaciente, quería irme rápido de ahí para llegar a ver a todas las bandas. Si bien salí tarde de trabajar y dentro mío sabía que me iba a perder a la primera banda, puse voluntad para convencerme a mí mismo de que iba a llegar. Lamentablemente, no fue así, llegué cuando ya habían finalizado Los Inciertos.

Las Ligas Menores

Me apenó no verlos. Lógicamente no puedo hablar de su presentación, pero según me comentaron los presentes, estuvo bien. Una banda acorde para la fecha. Los oriundos de Necochea cuentan con dos discos en su haber y pueden encontrarlos pululando por la web. Me da un poco de vergüenza decir que no llegué a verlos, pero bueno, las inclemencias laborales en estos tiempos, son mucho más fuertes.

Llegamos al Club y estaba bastante lleno. Todas las mesas estaban ocupadas con gente comiendo y bebiendo. Al atravesar la puerta que conduce a la parte del escenario, me encontré con muchísima más gente. Entre la gente divisé al amigo Dante «Barchulo» y me acerqué a saludarlo. Luego, a otro conocido, pero en este caso parado firme junto al escenario. Allí estaba parado Jere en su mood laboral con guantes y cara de serio. Pone esa cara pero todos sabemos que es un pan de dios.

En fin, recorrí un poco el Club Tri. Es la tarea antropológica que realizo cada vez que voy. Me meto entre la gente, busco conocidos o simplemente, a tantear el asunto. Esta vez me tocó ir de Periodista y de fotógrafo, así que preparé mi cámara y lentamente me fui posicionando cerca del escenario. Supuse que iba a tocar primero Bestia Bebé, pero para mi asombro, comenzó a subir al escenario la gente de Las Ligas Menores.

Dentro de lo que es el sonido platense, (o como me gusta llamarlo a mí de manera cariñosa «las bandas hijas de Jaime Sin Tierra y Suárez») Las Ligas Menores es de mis favoritas. Desde el primer día que escuché sus canciones quedé enamorado. Será la sensibilidad que expresan en sus canciones o simplemente la apatía vocal de Anabela. No sé qué es, pero me encanta.

Anabella de Las Ligas Menores

Subieron al escenario sin mucho alarde. Tranquilas y tranquilos, la gente de Las Ligas Menores fue ubicándose en sus respectivos lugares y comenzaron a tocar sin muchos más preámbulos. Al Sonar el primer acorde, la gente empezó a acercarse cada vez más al escenario. Iniciaron el repertorio con Peces en el Mar. Junto con las primeras notas, llegaron las primeras danzas tímidas de los comensales.

Al principio me pareció que no estaba sonando muy bien que digamos. Debe ser porque estaba situado muy adelante del lado del cantante. Igualmente, con el transcurso del recital el sonido se fue acomodando.

Empecé a meter los primeros disparos fotográficos. Cada vez que voy digo lo mismo, disfruto mucho de sacar fotos en el Club Tri porque el juego de luces lo hace más interesante y divertido. Con el transcurso de las canciones, el bailecito cobraba aires pogueros y divertidos. Quizás era lo que faltaba para que la gente finalmente se soltara y empezara a disfrutar a pleno el show de Las Ligas Menores.

La lista fue un recorrido bastante equilibrado entre sus dos discos y algo pequeño de su Ep. También presentaron dos temas nuevos que siguen la línea de sus discos. Aproveché los temas nuevos para fotear a morir, ya que en los temas que conocía quería concentrarme plenamente en el goce. Bueno, en realidad, decidí combinar goce y ¿trabajo? Así que seguí en mi rol de fotografía.

Cada tanto el pogo se ponía bastante rabioso y divertido, por momentos, se fusionaba con la danza y así sucesivamente. La presentación de Las Ligas Menores fue ajustada y precisa. Hubo algunos puntos bastante emotivos, como por ejemplo cuando tocaron Renault Fuego. Jamás había escuchado semejante griterío en el Club Tri. Me aturdió el cantar del público. Debo decir que fui feliz viendo a Las Ligas. Me dejaron más que satisfecho.

Finalizaron Las Ligas Menores y salí para fumarme un pucho. Es el momento de la sinceridad. Realmente no me importaba Bestia Bebé. Simplemente estaba allí para cumplir con la tarea y listo. No tenía ningún tipo de expectativa, jamás me habían llamado la atención, es más, los menosprecié durante muchísimo tiempo. Creo que estoy siendo demasiado sincero, pero bueno, creo que es bastante positivo aprender de los errores y reconocer las falencias de cada uno. Sí, fui muy prejuicioso con Bestia Bebé.

Me quedé un rato más afuera charlando con un amigo. De momento empecé a escuchar los bajos de Bestia Bebé y con cierto rezongo (así es, a veces soy un imbécil) ingresé al Club para cumplir con la tarea.

Bestia Bebé

Entré, saqué la cámara y me fui para adelante para comenzar a sacar fotos. Ahí es el momento en el que mi mente cambió. Las primeras dos canciones de Bestia Bebé me encantaron. Ahí esta lo de la importancia de ver una banda en vivo. Por momentos sentía que estaba viendo una banda de punk rock. Lentamente los chicos de Bestia se iban ganando mi corazón.

El show continuó y realmente cada vez me gustaba más y más. Después de un rato me puse a pensar que, más allá de que la estaba pasando muy bien, me contagió mucho la gente. Me contagió el agite de la concurrencia y las melodías pegadizas de sus canciones.

Como dije hace dos párrafos atrás, de momento parecía una banda punk. En realidad, tienen esa impronta ramonera de canciones sencillas y bastante rápidas, con acordes de quinta que suben y bajan por todo el mástil de la guitarra. Realmente Bestia Bebé me dejó perplejo.

El show de ellos fue más agitero, de hecho, sus canciones se prestan más para eso que para bailar de manera tranquila. Cada tanto alguien del público se prendía a hacer mosh o a armar alguna rondita que luego se rompería en demencia poguera. Seguí tirando algunas fotos y al mismo tiempo sonreía de felicidad. Me pone contento que las bandas me lleguen al corazón.

En resumidas cuentas, la presentación de Bestia Bebé estuvo buenísima. Corta la bocha. Me cerraron la boca y todos los preconceptos me los tuve que meter en el… bolsillo. De hecho, una vez finalizado el show me tiré de palomita al escenario para quedarme con una de las listas (mentira, mi amigo stage Jere pudo rescatarme una, pero necesitaba agregarle épica a la cuestión).

Salí del Club Tri contento bajo una pequeña lluvia veraniega. Estaba tan feliz y extasiado que necesitaba seguir mi noche en algún lugar. Decidí irme a un bar con amigos para trompear un poquito a mi corazón, pero eso no tiene nada que ver con esta nota. Lo que es real es que llegué a mi casa casi de día y no me fui a dormir, me puse a escuchar Bestia Bebé. Uno de los bastiones más poderosos de la canción indie, con destellos ramoneros sentimentales que me cautivó a más no poder.

Comentarios de Facebook