La banda neoyorquina forzó un lazo inquebrantable con el público argentino. Un pacto que sigue vigente y resiste el paso del tiempo. A 23 años de su última presentación en nuestro país, el mito sigue creciendo.

|Por Makú Rodríguez|


Es redundante resaltar la efervescencia del público argentino. Son muchos los casos de particular apego por parte de grupos extranjeros con Argentina. La pasión del público, entremezclada con la «futbolización» de las cosas, deriva en una relación de puro afecto entre la gente y las bandas. Los Ramones son una de las bandas que encabeza esta lista de historias de amor entre los músicos y su público.

El cuarteto neoyorquino visitó nuestro país en siete oportunidades (una de ellas visitando Mar del Plata, presentándose en el viejo y recordado «Go» de Avenida Constitución). Un número envidiable para cualquier banda. La primera vez que aterrizaron en territorio argentino fue en el año 1987, más precisamente en el Estadio Obras. Ese fue el comienzo de la historia. Encontraron en el público argentino una locura especial y distinta a la que presentaba el público en lugares como Estados Unidos o Europa.

Corría el mes de marzo cuando Los Ramones anunciaron que su show despedida a nivel internacional iba a ser en nuestro país, más precisamente en el estadio de River Plate. Las expectativas eran muchas y el contexto social y económico le pondría un condimento extra al asunto. Coca Cola lanzó una promoción que consistía en intercambiar 10 tapitas de gaseosa por dos entradas. Tres días antes del recital, la empresa estipulo fecha y lugar para la entrega de las entradas. La gente acudió pero los tickets no estaban.La fiesta ramonera comenzó con saqueos y destrucción de locales en la zona del micro centro porteño. Una horda de 4 mil jóvenes furiosos, sintiéndose estafados. Finalmente, la empresa emitió un comunicado en el que explicaban que las entradas estaban, pero en otro lugar. Afortunadamente, la masa se movilizó hacia el barrio de Barracas, lugar donde los respectivos tickets fueron entregados.

A mediados de los 90’s, el punk había llegado a los barrios bajos de Buenos Aires. Ya no era una cuestión casi elitista de los barrios de zona norte. Bandas como Attaque 77 ya habían llegado a la masividad, mientras que grupos como Flema, Superuva, Dos Minutos y Cadena Perpetua, comenzaban su recorrido dentro de la movida punk.

Fueron siete las visitas de Los Ramones a nuestro país: Desde 1987 hasta 1996 dieron 27 shows: una vez en Obras en 1987, tres veces en Obras en 1991, cinco veces en Obras en 1992, cinco veces en Obras en 1993, tres veces en Obras, una vez en el estadio de Vélez, una vez en Rosario, una vez en Mar del Plata, y una vez en Bahía Blanca en 1994, seis veces en Obras en 1995, y una vez en River en 1996.

Por las filas ramoneras pasaron muchos músicos. En su última visita, el ex bajista Dee Dee Ramone se encontraba viviendo en el país, mas precisamente en el barrio de Banfield con su novia argentina. La curiosidad fue que, un día antes del concierto, se acercó al hotel con la intención de saludar a sus ex compañeros de banda, pero el personal de seguridad no lo reconoció, así que le negaron el ingreso. Luego de un momento de tensión (captado por las cámaras televisivas) le permitieron pasar al hotel, sin antes discutir con el baterista Marky Ramone por no haberlo ayudado a ingresar.

Su último show en Argentina estuvo marcado por varias cosas. En primer lugar, el 16 de marzo de 1996 fue una jornada maratónica de punk rock. Antes de Ramones, pasaron por el escenario Superuva, Dos Minutos, Attaque 77, Die Toten Hosen e Iggy Pop. En sus anteriores visitas al país, sus recitales se caracterizaron justamente por darle lugar a las bandas punk de la escena argentina. Los Violadores, Cadena Perpetua, Flema, Mala Suerte, Mal Momento y Bien Desocupados, son algunas de las bandas argentinas que compartieron escenario con los neoyorquinos. En el año 1994, en su presentación en el estadio de Velez Sarsfield compartieron escenario con Motorhead, banda con la cual mantenían una estrecha amistad.

Como era de esperarse, el set list de Ramones consistió en 34 canciones y contó con la participación de Eddie Vedder, cantante de Pearl Jam. La aparición del cantante grunge fue encubierta. Subió durante la canción «Pinhead» con una máscara para entregarle el cartel de «Gabba Gabba Hey!» a Joey Ramone. Una aparición fantasmagórica que le otorgó color a una jornada épica.

El estadio de River Plate estaba colmado por 45 mil almas. Las sensaciones fueron diversas. Por un lado, la nostalgia de saber que sería la última presentación en Argentina, pero por otro lado, el fervor y la pasión que despertaban Los Ramones. En ningún otro lugar del mundo formaron un vínculo tan fuerte y especial como en Argentina. Es por eso que hasta el día de hoy Marky Ramone y Cj Ramone siguen viniendo a tocar a nuestro país.

Cj, Joey y Marky junto a Mosca y Papa, integrantes de Dos Minutos. Vélez, 1994

El recital fue transmitido en vivo y en directo por Telefé y Rock and Pop. La jornada del 16 de marzo fue muy calurosa y agitada. Luego de su última visita, anunciaron una serie de recitales en Estados Unidos. Finalmente, el 6 de agosto de 1996 se despidieron en el Billboard Live de The Palace en Los Ángeles, ante no más de 2 mil personas. La banda neoyorquina cuenta en su haber con 2.263 presentaciones en vivo, de las cuales 27 fueron en Argentina.

Pasan los años y el sentimiento no se olvida. Se ve reflejado en varios aspectos. En el culto que guarda el punk argentino hacia ellos, en las generaciones que siguen escuchando sus discos y en la memoria de aquellos afortunados que pudieron estar presentes en alguna de esas 27 veladas.

 

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