Desde hace tres años se gestan en Mar del Plata los conciertos circulares de Creciente, la banda que supo trasladar la identificación marítima de la ciudad a su música. Con catorce canciones grabadas en vivo durante este período, entre las que se incluyen a numeroses artistas, editaron Circular, un registro de archivo que resultó en la solidez de un disco tan único como variopinto.

| Por Federico Velásquez |


Propongo para esta lectura —y escritura— hacerla como si estuviésemos ahí, en el Instituto Marplatense de Música Contemporánea. Nos faltará el calor de la gente, las comilonas ricas que se gestan allí y la cervecita en mano, pero intentemos crear nuestro propio IMMC en nuestra cabeza; la música está. Experimentemos el concierto en un plano ficcional para no extrañar tanto.

Como sucede en estas citas, la apertura está a cargo de les anfitriones. Creciente despliega su exquisita música en tres canciones inaugurales: “Soltar”, “La forma de escuchar” y “Mulos”. Estamos sentades alrededor, cual fogón al aire libre. Y Creciente es fuego: fuego que transmite calor, fuego que se ondula y danza con el viento, fuego que lanza chispas brillantes de talento.

Con improntas disímiles, más no contrapuestas, los temas reflejan fielmente la identidad de la banda. Ya podemos diferenciar las composiciones de Leopoldo Juanes en su guitarra, el vozarrón colorido de Ingrid Bretschneider, las variedades rítmicas de Facundo Passeri en todo lo percutivo, las notas ligadas en la madera del contrabajo de Sebastián Sartal y las texturas en el clarinete de Sebastián Flores. El equilibrio de semejantes dones en cada puesto permite este producto tan noble y biensonante.

 

Para alimentar este fuego y la calidez del ambiente hay una larga fila de artistas entre marplatenses y algunes que visitan la ciudad por vez primera. Es momento del despliegue de nueve expresiones artísticas: hay de todo y, dependiendo de nuestro conocimiento, (re)descubriremos músicas en su versión más fiel y sincera.

Tenemos una sección numerosa de cantautorxs. Está la visita de Noelia Recalde quien nos regala “una canción de amor” llamada “La vida que nos viene uniendo”, acompañada de una criolla y dueña de un rango vocal notable. También se acercó Moah con “Praderas”, más rítmico y juguetón en las seis cuerdas. Lucho Guedes, por su parte, nos conmueve con la cotidianeidad testimonial de “Cumpleaños”. Marita Moyano aparece acompañada de percusión corporal en una versión risueña de “Ay ay vidita”. Y León Sanchez rasguea con ganas su acústica para dejarnos “Oleaje”.

Pero también está la sección colectiva: las bandas no podían faltar. Por algo en nuestra imaginación la bata sigue armada por allá, el equipo de bajo tiene las lucecitas prendidas, ah, y aquel teclado sobre la derecha aún no fue usado; algo más falta. Y claro, porque desde Uruguay, por ejemplo, se vinieron Los Cuerpos y de su presentación se desprende “Oro verde”, una canción bellísima, de versos dulces y muy rioplatense.

 

El fuego se aviva ahora porque está anunciado el binomio de Esas y Shitstem. La cosa se pone groovera, caliente y bardera en “Cagón”. Las voces se entrelazan, se dan permiso, armonizan y se envalentonan mutuamente. Además, pegaditos vienen Locales Rock con su propuesta contestataria de “No es tan rica la manzana”, un cumbión riquísimo que muy fácilmente desprende el baile.

Para el tramo final de la velada tenemos al prócer de la guitarra Jorge Armani, quien nos ofrece una particular y delicada versión de “Because”, de The Beatles. Creciente vuelve al escenario, ahora sí, para dar cierre a este concierto onírico tan vívido: primero “Turquesa” y luego, para concluir, “Mareo en Mi menor”, con el plus de la compañía del propio Armani.

Las olas empiezan a ganar territorio y el fuego cede ante la humedad. Cada vez que demos play volveremos a revivir la experiencia, aunque las ansias de pronta realidad son grandes. Al menos este parate, aislamiento, cuarentena —como queramos llamarle— permitió la revisión de grabaciones y desandar el camino de esta propuesta tan agradable e interesante. Ir a escuchar a Creciente y disfrutar de sus abundantes convites nunca estuvo tan a mano.

 

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