Luego de las pequeñas vacaciones de Duias Music y por lo tanto, del laboratorio revisionista, hemos vuelto con las pilas recargadas y con muchas ganas de seguir historizando. Esta vez con un hallazgo conceptual y físico para ver los inicios de una de las bandas más representativas de la ciudad.

|Por Makú Rodríguez|


Bueno, se terminó el descanso. Estas dos semanas que pasaron sin página, sin radio y sin nada relacionado a nosotros, me sirvieron para re pensar algunas cosas con respecto a la columna revisionista. Si bien siempre reconocí que me cuesta alejarme de lo contemporáneo y navegar en el tiempo, llegué a la conclusión de que para hacer revisionismo no es necesario irme tan lejos. El objetivo de esta columna es generar archivo y mostrarle a quienes siguen nuestro trabajo que Mar del Plata tiene un catálogo muy amplio de bandas y discos.

Otro de los objetivos que tengo para este 2020 es ir consiguiendo gemas perdidas en el tiempo. Quizás algunos demos o grabaciones piratas ¿por qué no? Así que para motivarme, la columna de hoy la voy a dedicar no sólo a una de mis bandas predilectas de Mar del Plata, sino que a un disco que me costó muchísimo conseguir, no sólo en formato digital sino que en formato físico. A eso también quiero apuntar. Reivindicar el físico de un disco, ep, cassette o lo que sea. La primera columna del 2020 la tomaré como una declaración de principios.

La segunda columna de Revisionismo salida en junio del 2019 fue dedicada a uno de mis caballitos de batalla marplatenses: Tierra de Conejos de Luzparis. Por aquel entonces me veía plenamente supeditado al segundo disco de Luzpa. Una placa que hasta el día de hoy me sigue pareciendo una obra maestra, digna de batallar en cualquier campo musical en cualquier lugar del planeta y del espacio exterior. Obviamente que no hay que dejar de lado a a La Invasión, su último trabajo editado en abril de 2016. La Invasión continúa con la genialidad de Luzparis, pero esta vez, desde mi humilde perspectiva con un poco más de sensibilidad dentro del caos.

Ahora bien, lo que me trajo hasta aquí hoy es el primer disco de Luzparís. Dormir con el Ruido de la Lluvia fue grabado en el año 2005/2006. En aquellos años la banda estaba compuesta por Ruben Montoya en guitarra y coros, Hernan Légora en guitarra, Matías Gonzalez en batería, Diego Montoya en voz y guitarra y Carlos Cecchi en bajo. Este último nombre me suena mucho y se ha escuchado en alguna columna anterior, pero bueno, es un dato que se lo dejo solamente a los que están atentos.

Me enteré de la existencia de este disco por una nota que le hicieron al señor Diego Montoya en la cual contaba que éste fue el primer disco de la banda. El dato me sorprendió bastante debido a que estaba segurísimo de que el primer disco de Luzparís era Tierra de Conejos. Fue en ese momento que salí a buscar por todos lados Dormir con el Ruido de la Lluvia. Primero pude descargarlo a través de la página SadnessDiscos (más abajo dejaré el link de descarga) y después llegó a mis manos. No voy a ahondar en cómo llegó el disco a mí porque sería socavar en recuerdos confusos y emociones diversas, sólo me limitaré a decir que lo tengo. No fue hace tanto que cayó del cielo y ahora forma parte de mi colección de discos. Es una de mis gemas marplatenses más preciadas junto al Hacia Nuevas Razones de Diasol.

Estoy escribiendo esto mientras de fondo, en mi viejo reproductor de cds, suena el primer disco de Luzparís. La primera placa de Luzpa denota una gran influencia en bandas como Mogwai o Explosions in the Sky. Para ser directo y purista, post rock en su máximo esplendor. La diferencia que tiene este disco con el sucesor, es que todas las canciones son cantadas y a decir verdad, eso me gusta muchísimo. Ojo, también me vuelve loco que en Tierra de Conejos no haya voces, pero el hecho de escuchar melodías más suaves y voces en Dormir con el Ruido de la Lluvia me parece algo fantástico. De momentos ambiental y por otros explosivo y un tanto lineal, el primer disco de Luzparís es un viaje místico para sentarse a escuchar con los ojos cerrados y soñar despierto.

Es un disco largo a pesar de tener sólo ocho canciones. Este álbum sirve para entender el génesis de Luzparis. De hecho, siento que Tierra de Conejos es una suerte de evolución de su primer disco. Si bien las canciones no son iguales, mantienen una misma línea y un mismo formato. De hecho, haciendo retrospectiva, se puede hacer un balance entre los tres discos de Luzparís para darse cuenta de lo mucho que han crecido como banda y como ha mejorado notablemente su sonido.

Para ir culminando con la primera columna del 2020, procederé a hacer algunas aclaraciones o notitas al pie. Escuchen el primer disco de Luzparis y tómense su tiempo. Lamentablemente no hay ningún registro de su primer material ni en Youtube, Spotify, Bandcamp o lo que sea, así que voy a dejar el link aquí: http://sadnessdiscos.com.ar/luzparis_sd009.html

 

 

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