Nueva jornada de revisionismo, nuevo disco para desglosar. Esta vez, nos metemos de lleno con en el EP homónimo de Simmur para hacer un poco de historia acerca de la evolución de la banda.

|Por Makú Rodríguez|


Desde la columna de revisionismo no perseguimos únicamente el objetivo de generar archivo. Si bien es una de las principales misiones que llevamos a cabo desde Duias Music, la idea también es mostrar un poco la evolución y los cambios que presentan las bandas desde sus inicios hasta el día de la fecha.

El catálogo de bandas marplatenses que no se centraron solamente en un único género musical es muy amplio. En realidad, la evolución musical de los grupos está directamente influenciada por los cambios que se dan dentro del ámbito de la música a nivel global. Al decir esto no hablo de imitar o “venderse” de alguna manera al estilo de música de moda que le toma el pulso a la industria. Continuamente estamos escuchando nueva música y nuevos sonidos que nos motivan a incorporarlos a nuestra obra.

Actual formación de Simmur.

Que las bandas cambien el sonido o simplemente, amplíen su abanico de posibilidades musicales, no significa que dejen de ser ellos mismos. La música no se trata solamente de acordes, compases y letras. Hay algo que nunca se pierde. La esencia y las ganas de hacerlo. Además, no está bueno encasillarse y robarse a sí mismo durante toda una vida. La banda sobre la que vamos a hablar hoy es una clara muestra de esta evolución musical y, por sobre todas las cosas, de la no pérdida de esencia a la hora de encarar nuevos horizontes.

Simmur es una de esas bandas que tanto demuestra su crecimiento con el correr del tiempo. Hoy hablaremos acerca del génesis. Del punta pie inicial de una banda versátil que irrumpió en la escena marplatense en el año 2009 y que en 2010 lanzó su EP homónimo debut del cual hablaremos a continuación.

La banda actualmente se encuentra conformada por Juan Goñi, Agustin Bonecco, Bruno Bertoldi, Lino Parodi y Tomás Marino. Simmur es una banda marcada por los cambios de formación y quizás este sea uno de los factores por los cuales fueron mutando de manera sonora. Desde el año 2010 hasta hoy, lanzaron EP (2010), El Cuento Sin Nombre (2013), el simple Abril (2016), Simmur (2018) y su más recienta placa titulada Entre Ríos (2019). Este último fue presentado en el Club Tri a principios de este año.

Antes de comenzar a hablar de su primer EP, haré algunas menciones respecto a Entre Ríos, disco que en lo personal tuve el privilegio de seguir desde su creación, hasta su lanzamiento. Una clara muestra de evolución en el cuál convergen diversas corrientes de la canción pop, entremezcladas con sonidos futuristas y algunos destellos de ritmos cuasi urbanos. Un cóctel explosivo más que interesante para analizar y escuchar con detenimiento.

Ahora bien, yendo directamente a lo que me concierne en esta ocasión, hay que empezar a desglosar la primera placa de Simmur.

Cuando hablé de Entre Ríos hice mención a los sonidos futuristas y a un claro homenaje a la canción pop. En este último tiempo los chicos de Simmur se empeñaron en buscar un sonido más elaborado en cuanto a sintetizadores y diversos efectos tanto en el vivo como en el estudio. La diferencia sonora entre su primer disco y el último es bastante abismal. Una diferencia que se ve plasmada en las maneras de buscar sonidos en cuanto a la música, pero como bien dije al principio de la nota, hay algo que no se pierde: la esencia.

Para empezar, en el primer Ep de Simmur canta Lio Quiroga. Luego de que él dejara la banda, Juan y Gucci se hicieron cargo del micrófono. Un rasgo distintivo del cambio de la banda.

Respecto a las canciones, la atmósfera es mucho más de canción que otra cosa. Si bien denota una clara influencia de las bandas indies que explotaron a mediados del nuevo milenio (como por ejemplo The Strokes) no se puede dejar de lado que también tienen mucho de la canción beatle. Si bien en este Ep se perciben sintetizadores, teclados y demás efectos, predominan mucho más la lírica y los rasgueos de guitarra. También, no se pueden dejar de lado el juego de voces y unos coros muy bien trabajados. Todo esto sumado a pequeñas distorsiones similares a las de The Kinks y todo ese séquito de bandas que dieron sus primeros coletazos a mediados de la década de los 60’s.

Ya de por sí el Ep comienza con la canción Encanto. Un fade in de batería que juega con el redoblante y la chancha, para fusionarse con una armónica (o ¿flauta melódica?) y darle ese toque quizás Dylanesco. Sí, acabo de inventar un adjetivo. Particularmente me enloquece el juego de tres voces que meten a mitad de la canción. El disco continúa con Rehenes y un punteo de guitarra que se mezcla con un xilofón, para darle paso a una base de batería repetitiva y un rasgueo de guitarra agradable y sesentoso.

El tercer tema es El Sueño. Una canción que sigue con la misma línea que sus antecesoras. Nuevamente, el predominio de la lírica y los fraseos de guitarra. El track número 4 del Ep es Perseguir Es Perder. Inicia con un riff de guitarra pegadizo que puede quedar resonando en tu cabeza durante un largo rato. Luego aparece a la mitad de la canción para generar una suerte de hipnosis en el oyente. Y como si esto fuera poco, también se percibe una melodía hecha con el sintetizador que es igual de pegadiza e hipnotizante. La canción finaliza con una salvajada de redoblantes y le da paso a Monedas.

La anteúltima canción comienza con un rasguido de guitarra, marcada por una pandereta y la dulce melodía de la voz. Una de mis canciones favoritas, con una frase redundante que seguramente la habremos dicho más de una vez: Nunca más me vuelvo a equivocar. El Ep homónimo de Simmur culmina con La Excusa. Una catarata de rabia que finaliza con un coro casi de cancha que eriza la piel.

Nunca hay que dejar de lado los inicios. Simmur es una banda que siguió explorando por diversos planos poperos hasta convertirse en lo que son hoy en día. Y todo eso, en gran parte, es gracias a este disco.

Fotos extraídas del perfil de Facebook de la banda.

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