Como la rebeldía y la transgresión son rasgos distintivos en la columna revisionista, decidimos contrarrestar la llegada del calor y los días soleados con Incompleto de Hombrespanto. Un disco de punk invernal con mucha actitud digno de la fría Mar del Plata.

|Por Makú Rodríguez|


Hoy decidí no irme tan lejos y quedarme por acá cerca. Si bien es un asunto aclarado en columnas anteriores, el revisionismo no se basa solamente en una cuestión cronológica o de antigüedad. La idea es rememorar y no dejar que ciertos discos queden en el olvido. También es una forma de darle espacio y cabida a bandas que quizás se te pasaron de largo o ni siquiera las viste pasar.

Sí, podría decir que la máquina del tiempo se me quedó iniciando el recorrido. Aunque pensándolo bien, hasta el momento, no llegué tan lejos. Una de mis misiones para las próximas columnas es viajar mucho más allá e irme a buscar nuevos desafíos temporales. Socavar en las profundidades de la música de nuestra ciudad y por qué no, llegar hasta los orígenes. Pero bueno, hasta el momento creo que venimos bien. Los recorridos dan sus frutos y la misión de rever y desglosar siempre la cumplo.

Siempre remarco la importancia de que las bandas deben tener una identidad. Más allá del género, considero que la música en gran medida, es pura actitud e impronta. No voy a seguir hablando del sonido marplatense o de bandas que indefectiblemente te lleva a pensar en nosotros como ciudad. Creo que es momento de hilvanar nuevos conceptos y desarrollar nuevas teorías. Siempre tratando de darle este enfoque pseudo antropológico para que la columna no sea algo meramente musical. La idea es que de acá se vayan pensando (?).

Retomando la importancia de la actitud y la identidad, hay bandas que son muy personales y difíciles de interpretar o digerir. Difíciles en el sentido de que no sabes bien a qué apuntan o simplemente, no se pueden encasillar en ningún género. Hoy por hoy es complicado ponerle género a las bandas. Más que nada porque continuamente están surgiendo cosas nuevas y una infinidad de combinaciones y variantes dentro de los mismos géneros.

Así como en la columna pasada hablamos de la sensibilidad de Diasol y los adjetivos que acompañan a los géneros, hoy es el turno del punk invernal que llega de la mano de Hombrespanto.

Aclaración: sí, yo toqué (o ¿toco?) en Hombrespanto. No vengo a hacer autobombo, ni nada. Cabe destacar que entré a la banda después de la grabación de este disco. Es importante aclarar esto para no sonar autorreferencial, aunque a decir verdad, Hombrespanto es una banda que me gusta desde siempre. Habiendo dicho esto, seguiré adelante con la columna de hoy.

Hombrespanto es una banda que nace por la necesidad de descargar tribulaciones y expresar los pesares de la vida misma. Más de una vez fue clasificada no como una banda, sino como un grupo de auto ayuda. Nace como un trío de post punk crudo y directo. Aunque desde la raíz se pueden distinguir coletazos de hardcore punk y muchísima nostalgia y rabia. Hombrespanto tiene una particularidad: a veces se convierte en un concepto y deja de lado el formato de banda. Esto lo viví desde adentro. Va mucho más allá de la música. Es una banda que supo ser una tribu o una suerte de pandilla. Diría que Hombrespanto es una ideología. Vivir y morir aferrados a la sinceridad y al hacer lo que surja sin importar el qué dirán. Siempre con el DIY como modo de vida, la banda coqueteó con melodías tristes y dolorosas hasta con la velocidad y enojo de baterías simplistas arrancadas de lo más crudo del hardcore punk.

Daniel Pepón, actualmente vive en la clandestinidad cordobesa.

Incompleto es el tercer material de Hombrespanto. En el año 2016 la banda lanzó DosCeroUnoSeis, un Ep de ocho canciones crudas y filosas con letras introspectivas e interesantes. Con las voces a cargo de mi amigo Daniel Pepón (exiliado actualmente en algún lugar de su Córdoba natal) el primer disco de Hombrespanto fusiona los vestigios del post punk inglés con las líneas efusivas del bajo a cargo de mi otro gran amigo Dagger. Este disco fue la antesala de lo que hoy conocemos como Incompleto.

El disco vio la luz a mediados del año 2017. Cuenta con 11 canciones, muchas de ellas ya habían sido grabadas en su primer material. Incompleto muestra un nuevo formato de banda con la incorporación de Tatán en las voces (exiliado actualmente en algún lugar de la Patagonia). Por aquel entonces la banda se conformaba con Daniel Pepón en guitarra y voces, Dagger en bajo, Gabo en batería y Tatán en voz (al otro año, con el exilio de Pepón ya consumado, ingresaría quien les habla para hacerse cargo de la guitarra, pero esa historia la contaré en otro momento).

Con la nueva formación afianzada, Incompleto lleva a Hombrespanto a radicarse en el costumbrismo punk y hardcore. El sonido de este disco está un poco más trabajado que el del primero, aunque la esencia nunca se pierde. Las letras del disco van desde historias personales e irónicas, hasta una crítica constante a la sociedad en la que vivimos, siempre haciendo un fuerte hincapié en Mar del Plata.

Incompleto/Nada que Hablar son las canciones que dan inicio al disco. Un destello de actitud y enojo son suficientes para dar el punta pie inicial a este disco. Luego de este comienzo, es el turno de Que Me Trague La Tierra. Un himno no reconocido a las ganas de morirse y a la frustración. Hombrespanto juega continuamente con el desgano y las trabas que pone la vida.

Antorchas es la tercera canción del disco. Una muestra de hardcore punk sin rodeos. Palo y a la bolsa. Velocidad pura y griterío desgarrador. La cuarta canción del disco es Amardelplata. Sólo alcanza con leer la letra para sentirse identificado. Un retrato directo y figurativo de lo que significa vivir en esta ciudad complicada en todos los aspectos de la vida cotidiana.

El disco continúa con #NUM. Creo que no hace falta explicar el significado de esas iniciales. Es una canción contestataria en la que básicamente se realiza un llamado a la reflexión y a repudiar en su totalidad cualquier tipo de maltrato contra una mujer. Sin más preámbulos, continúa La Vida Es Una Mierda, una de mis canciones favoritas y una de las que más disfruté de tocar en vivo. Basada en hechos reales, La Vida Es Una Mierda es un grito de desesperación ante tanta mala suerte.

El tema siete es Sexocet. Un interludio instrumental que se asemeja a la puerta del apocalipsis. Luego, llega SDP, una oda a los que se llenan la boca hablando mal de otras personas. Vigilante de la vida, vigilante mental, siempre en guardia, policía virtual. El tema número nueve es una de las declaraciones de principios más hermosas que oí en mi vida. No Me Importa Tu Opinión es un canto contra el snobismo y contra las personas que hablan pero no dicen absolutamente nada.

El disco llega a su fin con Volves y Final. La primera nos representa a todos nosotros. Amor de fantasía y efímero. Final, por su parte, es el cierre emotivo del disco. «Fuimos como rosas que nunca se molestaron en germinar cuando en realidad debimos haberlo hecho» Otra de las canciones que más disfruté de tocar en vivo.

Foto del post show en Club Tri. Única vez que Hombrespanto fue un quinteto.

Incompleto de Hombrespanto es una joya incomprendida, no sólo para los marplanautas, sino para el mundo entero. El punk invernal que tantas veces fue velado pero siempre estuvo ahí. No sabría decirles si este concepto o banda sigue con vida, pero de lo que estoy seguro es de que cada vez que escucho sus (o nuestras) canciones yo lo siento más vivo que nunca. En mi corazón y en mis venas.

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