El anhelo por los días de calor y libertad se hace cada vez más fuerte. Por eso en esta nueva edición de revisionismo, nuestro paladar se encargará de degustar Makondeath’s de Makon para soñar con una costa soleada, octavas californianas y mucho mar.

|Por Makú Rodríguez|


La situación en la ciudad medio que se viene desmadrando. Cuando pensábamos que todo esto estaba llegando a su fin, la realidad nos pegó una trompada en la cara y nos sentó nuevamente en el piso. Decido arrancar así esta columna porque el revisionismo no se trata sólo de música, sino que aprovecho para utilizar este espacio como diario personal. Me gusta la idea de leer esto en un par de meses (o años) y recordar cómo era el contexto en el cual fue escrita esta columna.

En fin, no importa. Estamos acostumbrados a aguantar y a mirar para adelante. Por más que los tiempos sean oscuros, podemos afrontar esta situación con mucha música. Y por suerte Mar del Plata siempre nos da muchísimo material, tanto para revisionar como para escuchar, descubrir y, por qué no, re descubrir. Esas son las ventajas de vivir en este lugar.

Mar del Plata sufre una especie de fenómeno sociológico. Le otorgo esta dimensión porque me encanta la idea de pensarlo de esta manera. Estimo que la cultura surfer y skater de La Feliz tuvo mucho que ver con la llegada de los sonidos californianos a nuestra ciudad. Siempre remarco que las cosas tardan un poco en llegar a Argentina y ni hablar a Mar del Plata. Aunque lo verdaderamente importante es que tarde o temprano somos receptores de los sonidos que provienen de todo el mundo.

La cultura punk en nuestro país es muy amplia y data de principios de los 80. El tiempo fue pasando y el punk rock supo adoptar nuevas vertientes y nuevas características en su sonido. Primero fue el punk de carácter inglés/norteamericano, luego fue mutando al punk ramonero, para más tarde incorporar al hardcore punk y así sucesivamente hasta llegar a componentes más ¿nuevos? como el emo punk y el punk melódico.

Makon en Vinoteca. Diciembre de 2008.

A mediados del 2000 comenzaron a aparecer las primeras bandas netamente melódicas en Argentina. Se me viene a la cabeza Collision Course, Shaila (con su excelente primer disco Progresar), Save Our Souls, Asphix y Smitten, sólo por mencionar algunas. Seguramente me quedaron más en el tintero, pero creo que estos son los ejemplos más conocidos.

Estas bandas mencionadas trazaron el camino para lo que vino después. A mediados de la primera década del nuevo milenio, el punk melódico sonaba muchísimo en nuestra tierra. Empezaron a surgir más y más bandas. Mar del Plata, claramente, no fue la excepción. La California Sudamericana (bueeeeeeeeena) no podía dejar pasar este fenómeno. Como dije más arriba, la cultura surfer y skater de Mar del Plata fue de gran ayuda. Y si esto no sucedía en nuestros pagos hubiésemos fallado como sociedad.

Por una cuestión etaria, no viví de cerca esa primera gestación melódica a flor de piel. Pero afortunadamente en mi mente habitan varios relatos compartidos por gente más grande que yo. Se me vienen a la mente bandas como Presidio54, Snowballs, Mr Bean, Manicomio, Just For Fun, Feedback, Varial, All Star weekend, etc.

Ahora bien, luego de toda esta breve introducción al tema, creo que es momento de abordar sobre la banda que inspiró esta nueva columna de revisionismo. En la última entrega de este espacio, recurrí a la ayuda de Alex Benedetti para que me tirara un centro para desglosar un disco marplatense. Teniendo en cuenta que su ayuda fue muy buena, hoy decidí hablar acerca de Makon, banda en la cual se desempeñó como baterista. Independientemente de esto, es una banda de la que me habló mucho, hasta fui testigo de un intento de reunión (?).

Makon fue una banda marplatense que existió entre el 2005 y el 2011. Su sonido no escapaba de las características de las cuales vengo hablando desde el inicio de la nota. Octavas, velocidad y melodías celestiales que denotan horas y horas de Lagwagon en esos jóvenes oídos marplatenses.

A través de sus líneas pasaron varios integrantes. Básicamente fueron un grupo de amigos que fue mutando con el correr del tiempo. Todos pasaban por Makon para probar y formar parte desde distintos lugares.  La última formación fue: Ariel en bajo y voz; Leandro en guitarra y coros; el Tundo en guitarra y coros; y Alex en batería. También formaron parte Juan Llanoz, Matías Pelemene y Lucas Caram.

Makon nace luego de que Alex y Lea dejaran su proyecto anterior (en el que Alex se desempeñaba como guitarrista) para abocarse plenamente a la formación de su nueva banda. Debutaron a mediados del año 2005 en el bar Bambuda. Luego de esos primeros destellos, Alex se fue a vivir a España donde, según él «aprendió a tocar el ritmo hardcore con un solo pedal». Aprovechó su viaje para perfeccionarse y volver con las pilas recargadas.

En el Ep se nota ese perfeccionamiento. No sólo por su parte, sino por el resto de la banda. Suenan afilados y con el sonido califa bien pulido. Escuché el disco entero hace relativamente poco, luego de que Joni Paz se encargara de subirlo a YouTube. Aprovecho este espacio para darle las gracias y facilitarme el trabajo. Hace aproximadamente una semana lo escuché cuatro veces de un tirón. Melodías llevaderas, con cortes muy interesantes propios del género.

Junto a Makon, allá por el año 2009, latían al mismo tiempo bandas como Blindbox (prometo un revisionismo merecido a alguno de sus dos discos) y Estandar en su época más melódica. Ese fue quizás la segunda oleada dosmilera del punk melódico en nuestra ciudad.

Makondeath’s es un disco que te incita a salir a andar en skate por la costa y a fiftear sobre cualquier borde que se te cruce. Las guitarras me parecen increíbles. Los recursos que emplean los guitarristas están captados a la perfección del sonido californiano. El juego con la muñeca, mezclado con el machaque de la segunda viola y los punteos son algo que me vuelve completamente loco. No me gusta mucho adjetivar en mis escritos (no se nota) pero no encuentro otras palabras.

Sumado a todo esto, la velocidad de la bata y las melodías de las voces convierten al Ep de Makon en una verdadera joya del punk marplatense. Tal vez una joya quedada en el tiempo que volvería loco a cualquier fanático de NOFX, Millencolin o Rufio. Pero como siempre digo, desde mi humilde lugar revisionista, busco eso. Enaltecer discos y bandas de Mar del Plata para que de algún modo, trasciendan no sólo en el tiempo, sino también para que trasciendan cualquier tipo de frontera.

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