Después de un largo período de ausencia por reformas estructurales, regresa la columna de #Revisionismo en Duias Music. Oppressive Structure de Osamentah fue la placa seleccionada para hacerle frente al encierro y volver a las tablas con las pilas recargadas a base de distorsión y velocidad. Fotos por Bruno Schreiend.

|Por Makú Rodríguez|


Reaparecimos. O mejor dicho, reaparecí. Esta ausencia se hizo larga, pero no importa. Acá estoy nuevamente para presentarle batalla a la pandemia que nos azota mediante palabras, datos, frases y revisionismo puro y duro. Si bien estuve en las sombras durante un tiempo bastante largo, quiero que sepan que no me olvidé de ustedes, ni del bello arte de la revisión y la reivindicación de placas añejas marplatenses.

Debo reconocer que sentí que me iba a costar bastante volver a escribir. Supuse que mis dedos iban a estar un poquito oxidados, así que voy a comenzar con una pequeña entrada en calor para ir poniéndome en contexto y retomar la maravillosa práctica de escribir sobre discos. La cuarentena me agarró descubriendo música y armando playlists infinitas para garantizar largas horas de música. Días enteros de lectura rápida, sumados a alguna que otra serie y partidos viejos de la selección (sí, el arte de revisionar no se aplica sólo a la música).

¿Qué tiene que ver esto con la columna de hoy? Estimo que nada. Pero como los extrañaba, a ustedes los lectores, consideré adecuado hacer esta pequeña suerte de terapia para contarles qué hice durante los largos días de encierro. En síntesis, me aboqué a recopilar material musical de todo tipo: local, nacional e internacional. Me adentré en universos completamente nuevos para mí (post black metal, por ejemplo) e investigué profundamente varios sucesos de la mitología urbana argentina.

Sí, ya sé, ustedes quieren que empiece de una vez por todas con la columna. Tranquilos, tenemos todo el tiempo del mundo. Hasta el momento esto lo sentí como un repiqueteo veloz antes de entrar al campo de juego. Lo necesitaba. No estoy tan oxidado como pensaba y eso me hace sentir aliviado.

La cuarentena ya lleva muchos días y, al parecer, esto va a seguir. No se cuán largo será el asunto, pero decidí retomar la columna de revisionismo con un disco bien corto. Un álbum que si lo medimos en tiempos de cuarentena, podría ser escuchado 200 mil veces como mínimo (y es en serio). El disco elegido para la vuelta al campo de juego es Oppressive Structure de Osamentah.

Andrés. Foto de Bruno Schreiend.

Ni me acuerdo cuando fue la primera vez que vi a Osamentah, pero estimo que habrá sido hace más de 6 o 7 años, cuando ni bien arribé a Mar del Plata. Si bien no fue una de las primeras bandas que fui a ver en vivo, todo el mundo me hablaba de ellos. Eran una constante en varios flyers del under marplatense, motivo por el cual desde un comienzo llamaron rápidamente mi atención.

Los inicios de Osamentah se remontan al año 2004. A lo largo de estos años sufrieron varios cambios en su formación, si bien Andrés (guitarra y voz) y El Pulpo (batería) fueron los únicos que nunca abandonaron la banda, el trío de hardcore punk/grindcore siempre se mantuvo en actividad y nunca dejaron de tocar. Más allá de que en estos últimos años mermaron sus presentaciones en vivo, es una banda infaltable en el núcleo veloz de la música marplatense.

Foto de Bruno Schreiend

Con una fuerte influencia en bandas de la primera ola del hardcore punk como Black Flag, Dead Kennedys y Circle Jerks, Osamentah fusiona este estilo con tintes de la brutalidad grindcore y la rapidez característica de este género. Sin dejar de lado también destellos de power violence, propios de bandas como Spazz, Infest o Siege. Desde sus inicios hasta la actualidad, la banda cuenta con un gran repertorio de discos, eps y splits. Hasta cuentan con un tributo a Circle Jerks en su haber. También cabe destacar el split con la banda Odioso Dios, grupo emblemático de la cultura power violence en Argentina.

El Vladi. Foto de Bruno Schreiend

Osamentah es una banda que no tiene problema en tocar 60 temas en una presentación en vivo. La velocidad jamás es un impedimento, más teniendo en cuenta que detrás de los parches se encuentra El Pulpo, eminencia del blast beat y la demencia a la hora de tocar la batería. Siempre me gustó la sencillez de la banda, los “gracias loco” de Andrés cada vez que terminan de tocar una canción y la brutalidad de su música cruda, fresca y de momentos, caótica. Recuerdo una presentación de ellos en Rizomas, hermoso point recitalero que ya no existe más gracias a la frecuente censura que sufre la cultura under de Mar del Plata. Me acuerdo de llevar a un amigo de Buenos Aires a esa fecha. Quedó impresionado con Osamentah y su fascinación aún existe ya que siempre que nos vemos, me recuerda aquel suceso.

Si bien tenía mucho material para desglosar de Osamentah, opté por Oppressive Structure por varios motivos. Primero y principal porque es un disco que sintetiza a la perfección el sonido de Osamentah y segundo porque todavía lo recuerdo a Andrés caminando por la peatonal San Martín en dirección a la calle San Luis. Habíamos quedado en encontrarnos en la puerta del ya extinto AGB para que me diera una versión física de Oppressive Structure junto a una copia del Check Your People de Downset.

El Pulpo. Foto de Bruno Schreiend

En lo que respecta al disco desde la parte técnica, no hay mucho que decir. Es un disco grabado en el año 2014 en A.W Sonido, Mar del Plata. En aquel entonces la banda estaba conformada por Andrés en voz y guitarra, El Pulpo en la batería y el Vladi en bajo y coros. Las ilustraciones del disco estuvieron a cargo del Pulpo y posee 4 covers: Last Warning de Agnostic Front, Property Is Theft de T.S.O.L, Can’t Tell No One de Negative Approach y el clásico Holiday In Cambodia de Dead Kennedys. En una época con mis amigos planteamos la teoría de que en realidad, esta última canción mencionada había sido escrita por Andrés y no por Jello Biafra. Teorías de imbecilidad, sustentadas en el fanatismo por Osamentah, los gritos de Andrés y lógicamente, una cuota de delirio para divertirnos un rato.

Es un disco crudo y veloz. Sin mucha vuelta. La voz áspera de Andrés cantando en inglés, las líneas de bajo cuasi thrasheras del Vladi y la solidez del Pulpo en la batería son los pilares fundamentales de este disco. Son 15 canciones en 14 minutos y medio. Desde que comencé a escribir ya lo escuché cuatro veces. Las cosas lindas que te regala esta banda.

La conclusión la pueden sacar en 14 minutos y medio. Voy a dejar que ustedes mismos lo procesen. Osamentah es una banda para aquellos amantes de la distorsión y la velocidad, la crudeza y el salvajismo. Como toda columna de revisionismo, esta era una deuda conmigo mismo. Necesitaba reivindicar de alguna manera a esta banda que lucha en las primeras filas de la música poguera y destructiva.

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